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Miriam Reyes Gimeno
Miércoles, 12 junio 2013
INDIA

Benarés, la ciudad de la muerte

Quizás sea la ciudad más impactante de la India. Las estrechas callejuelas de su casco antiguo llevan al visitante hacia un Ganges sagrado que- a pesar de estar altamente contaminado – purifica, según la tradición hindú, a vivos y muertos. 360 Grados Press da un paseo por esta caótica ciudad del norte de la India. [No apto para lectores sensibles]

[Img #17860]La primera impresión que te llevas de Benarés no es precisamente buena. La gran cantidad de gente que pasea por sus calles, el olor intenso a excrementos de vaca, las cientos de felices moscas que revolotean por el aire (mejor mantén la boca cerrada) y el calor pegajoso hace que tu cabeza no pare de preguntarse una y otra vez “¿qué hago aquí? ¿qué hago aquí? ¿qué hago aquí?”. Pero superado el shock inicial, esta ciudad, una de las siete sagradas del hinduismo, te atraerá por su indudable autenticidad.

 

Lo más interesante de Benarés es el casco antiguo que descansa a lo largo de toda la orilla oeste del río Ganges. Sus estrechas callejuelas no superan el metro y medio de anchura pero por ellas pasan incesantes peregrinos, motos, vacas, turistas, bicis… No hay manera humana de orientarse en estos caóticos laberintos -que esconden tiendas, restaurantes, casas, templos… - pero milagrosamente en cada esquina hay alguien sentado viendo la vida pasar que te indicará dónde está este hotel o este otro restaurante. Al final, siempre llegas a tu destino.

 

[Img #17861]Para salir de esta maraña de callejuelas debes ir en buscan de los ghats, los largos tramos de escalera que bajan a orillas del Ganges, donde millones de peregrinos procedentes de toda la India acuden cada año para lavar sus pecados. Algo que cuesta creer viendo la cantidad de basura, búfalos refrescándose y alguna que otra cabra muerta que flota a su lado... Vivirlo para creerlo.

 

En total hay 80 ghats por toda la orilla del Ganges donde no sólo se acude a realizar el ritual del baño, sino a lavar la ropa, vender flores, practicar yoga, recibir masajes, lavar los búfalos, mejorar tu karma dando un donativo a algún mendigo o simplemente pasear. Es el lugar perfecto para sentarse –té masala en mano- y observar a la gente en sus quehaceres diarios. Te sentirás como en un documental de La 2 de TVE.

 

El fuego que purifica

 

El Manikarnika es el principal  ghat crematorio de la ciudad donde literalmente se lanzan los cuerpos a pilas de maderas ardiendo. En las callejuelas próximas a este ghat es fácil escuchar los cánticos de un grupo de hindús que se acercan a ti con algo a sus hombros. Cuando pasan por tu lado (recordemos que la calle mide como mucho 1,5 metros de ancho) observas con sorpresa –y con terror- que lo que llevan sobre esa camilla de bambú es un cuerpo envuelto en una sábana blanca y con pétalos de flores por encima… Se dirigen al crematorio.

 

Cientos de personas se amontonan cerca del ghat para ver como las llamas se llevan los cuerpos de los muertos, pero no sus almas. Está totalmente prohibido hacer fotografías ya que es un lugar sagrado, pero casi no hace falta porque estás tan anonadado que ni te acuerdas de sacar tu Canon para retratar ese momento. Al fin y al cabo, son imágenes que se te quedan grabadas en la memoria de por vida.

 [Img #17862]

Quemar los cuerpos les purifica. Un hombrecillo marchito asiduo a uno de los ghats crematorios nos explica que se necesitan 360 kilos de madera y 3 horas para quemar cada cuerpo. Los restos se tiran al río -sí, ese mismo río en el que a pocos metros del crematorio familias enteras se sumergen en sus aguas para limpiarse por dentro, porque lo que es por fuera…

 

Pero no todos los difuntos necesitan pasar por las llamas.  Se considera que los niños, las embarazadas, los santos, los muertos por picadura de víbora y los enfermos de lepra no necesitan purificarse en el crematorio por lo que su destino es otro bien distinto. Unas barcas los llevarán a unos 150 metros de la orilla del Ganges y lanzaran sus cuerpos con una piedra atada al cuello. En las profundidades de este río sagrado descansarán… O al menos, esa es la idea. El problema es cuando los peces, el agua y el paso del tiempo hacen que la cuerda se rompa y la pesada piedra ya no haga su función. Consecuencia: salen a flote. No es difícil ver un cuerpo de alguien fallecido –a saber cuánto tiempo hace de ello- arrastrado por la corriente, cual hoja seca. La imagen es terrorífica… Y una vez más, a pocos metros, niños jugando en tan “sagradas” aguas.

 

La India en su conjunto es un universo a parte, una forma de ser, de actuar, de creer tan diferente a la nuestra que es imposible no sentirse fascinado por ellos. Pero sin duda Benarés es el lugar más auténtico de este subcontinente asiático. Una ciudad única que o te hará salir corriendo a la hora de pisar sus caóticas calles o te enamorará de por vida. Una ciudad llena de vida donde miles de peregrinos acuden a ver la muerte.


@MiriamReyes

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