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Laura Bellver
Miércoles, 22 mayo 2013
Entrevista

"Los medios de este país sólo se interesan por los fotógrafos cuando ganamos premios o nos apalean"

Manu Brabo no tiene pelos en la lengua. Y, seguramente, si limara ese aspecto, no sería el mismo profesional que se pone una cámara por montera y enfoca al mundo con franqueza. Recientemente, su trabajo en Siria junto a otros cuatro fotógrafos de Associated Press (Rodrigo Abd, Narciso Contreras, Khalil Hamra y Muhammed Muheisen) le ha valido, nada más y nada menos, que un Pulitzer. Como suele suceder en estos casos, la repercusión abruma y los compromisos se acumulan. En 360 Grados Press hemos tenido oportunidad de conversar con él antes de que se esfume por saturación o por un nuevo trabajo sobre el terreno.

[Img #17748]¿Cómo llevas la resaca mediática, profesional y personal tras recibir un premio como el Pulitzer?

Cuando se me pase la borrachera ya te hablaré de la resaca (risas). En serio, de momento atiendo a los medios y trato de esquivarlos cuando puedo, que es la mayoría del tiempo. Profesionalmente, no sé qué va a suponer. La verdad es que me ha venido un poco mal lo del premio, porque no he podido desconectar del todo. ¡Y quién diría que te viene mal un Pulitzer! Vaya huevos… Pero es que he salido de allí para descansar de toda esa mierda y, como la gente está en su derecho de saber, la desconexión nunca llega a ser completa. Pero bueno, que todos los malos vengan por aquí. Tampoco me voy a quejar. Yo lo único que quiero es que esto sea un empujoncito para trabajar más y mejor.

 

Podría decirse que actualmente te encuentras en una situación privilegiada. No sólo por este reconocimiento, sino también porque tus últimos viajes han sido por encargo. No obstante, ¿cómo ha sido el camino hasta este punto?

Jodido, largo, cansino, aburrido, desesperante, triste… Llevo toda una vida queriendo llegar aquí. Pero como cualquier persona que se proponga y quiera conseguir algo: sacrifico cuando hay que sacrificar, aprieto cuando hay que apretar y, cuando toca descansar, pues sigo apretando. Hay que echarle huevos.

 

Hace justo un año pudimos entrevistar en este mismo festival a Samuel Aranda, quien obtuvo el World Press Photo 2011. Llama la atención que en ambos casos el trabajo y el éxito se dé siempre más allá de las fronteras nacionales. ¿Qué sucede en España con el fotoperiodismo y, por ende, con los fotoperiodistas?

Pues que alguien tiene un cáncer en la cabeza y no se da cuenta. Me da la sensación de que aquí se entiende la fotografía de prensa como una mancha de color para que la gente pueda digerir un poco el texto, por lo cual habría que plantearse la calidad de éste, pero en eso no me voy a meter. Además, la figura del editor gráfico está casi desaparecida. Solo hay jefes de fotografía que básicamente se dedican a distribuir la faena entre los fotoperiodistas. Hasta que la gente no se entere de que el fotoperiodismo es un lenguaje propio, otra forma de contar las historias con la que podemos tocar otras fibras sensitivas de la gente, y que es algo que también produce dinero, aunque muchas veces se entienda como un gasto, no van a cambiar las cosas. Deben empezar a tratarnos como profesionales y dejar de mandar al plumilla con la cámara compacta para que haga la foto de mierda que haría mi sobrino. Pero para eso tiene que haber un relevo generacional o, directamente, entrar con el machete en las redacciones y limpiarlas. La suerte que tenemos es que la biología funciona y esta gente tarde o temprano se tendrá que jubilar por la edad. Esperemos que no sea un trono hereditario y venga otro incompetente detrás. No sé, es complicado.

 

[Img #17746]Comentabas al principio que, en esta ocasión, tu regreso ha estado marcado por el Pulitzer. ¿Cómo es generalmente el primer contacto con tu casa tras una cobertura de guerra?

Mi primer contacto con casa es no volver a casa. Paso siempre por Madrid, me quedo unos días con los amigos y luego ya subo a Asturias. Procuro hacer lo que no puedo allí, que es comer bien, dormir bien y pasear. Tengo la suerte de vivir en Gijón, que es una ciudad preciosa, y estoy a diez minutos de la playa. También me gusta estar con mi familia y mis colegas, que, encima, no tienen nada que ver con este mundo y eso es la hostia, porque ahí sí que desconectas. Trato de volver a la vida de siempre, a veces con más éxito y otras, con menos. Sí que hay días en que digo “me cago en Dios”, “qué me pasa hoy”, “por qué estoy triste”… Pero, vamos, adelante como los de Alicante.

 

En fotografía existe un debate que nunca termina de cerrarse: el dilema del fotoperiodista entre tomar una instantánea o dejar la cámara a un lado para intervenir en la escena. ¿Qué opinas sobre ello?

Yo no tengo que intervenir. Si el mundo se está yendo a la mierda no es porque yo esté sacando fotos. Esto es algo que me enfada sobremanera. Si alguien quiere cambiar las cosas, que actúe y que a mí no me haga responsable. Nosotros ayudamos muchas veces: dejamos las cámaras y empujamos un coche, llevamos un carrito, levantamos a alguien que se ha caído, llevamos a alguien que está herido… Joder, que somos personas. Pero, hostia, mi labor es informar con la intención de que quien esté aquí criticando lo que hago mire qué cojones puede hacer para cambiar esto en lugar de lavarse las manos.

 

Otra cuestión abierta es la cobertura parcial de los conflictos. Por ejemplo, muchas voces critican últimamente que en el caso se Siria sólo se recibe información del bando rebelde. ¿Realmente crees que es así?

Bueno, es que esto no pasaría si no existiese un señor que se llamara Bashar Al Assad que se dedica a secuestrar periodistas cada vez que pasan por su lado. James Foley, que estuvo secuestrado conmigo en Libia, lleva desde el 22 de noviembre secuestrado en Siria. Yo informaría encantado desde el lado de Bashar Al Assad, pero no puedo, no me dejan. Toda esta gente que habla no sabe lo que está pasando y encima te acusa de parcial.

 

[Img #17745]Hablas de tu secuestro por parte de las fuerzas gaddafistas en 2011. Uno nunca sabe cómo reaccionará en una situación extrema. En este caso, ¿te sorprendió tu respuesta o lo que pasó por tu cabeza?

Me sorprendo que siga siendo una persona medio normal después de eso y de lo fuerte que es el cuerpo y la cabeza. Entonces te das cuenta de que el ser humano está hecho para aguantar cosas increíbles. Nos hemos hecho aquí casitas de muñecas en las que vivimos un poco al margen de todo y, cuando encuentras los límites, te das cuenta de que aguantas mucho más. Al terminar todo viene el proceso duro: tratas de equilibrar la persona que eras, la persona que has sido durante tu cautiverio y la persona que eres después. Encontrar el balance a todo eso es complicado pero, una vez lo consigues, tu vida vuelve a la normalidad. Por ejemplo, la experiencia de Libia es algo que no cambiaría por nada del mundo ahora, a toro pasado. Tengo grandes amigos que hice en la cárcel, me he fortalecido y he vivido una parte de Libia que no ha vivido nadie. Además, el haber sufrido eso entiendo que me hace mucho más poroso a los problemas de los demás cuando estoy cubriendo otra historia como, por ejemplo, la de Siria.

 

Entonces recibiste mucho apoyo por parte de amigos y compañeros. Sin embargo, ¿qué hubo por parte de las empresas mediáticas?

Los medios de este país solo se interesan por los fotógrafos cuando ganamos premios o nos apalean. Para comprarnos trabajos, pagarnos bien o mandarnos asegurados a hacer cualquier historia, aunque sea a la vuelta de la esquina, estamos como puta por rastrojo. Yo vivo de los medios, pero entiendo que muchas veces tienen grandes errores. Además, en este país nos encanta hacer héroes de un día. Pero no quiero entrar en quién me apoyó y quién no.

 

¿En algún momento tuviste miedo a que ese fenómeno de “héroe de un día” eclipsara tu trayectoria profesional tras el secuestro?

Mira, eso es una duda muy grande que tuve justo después. Me pregunté si me van a empezar a salir cosas por ese personaje pero, luego, un compañero me dijo que aquí lo único que había pasado es que la gente había visto que hay un fotógrafo secuestrado con un buen trabajo detrás. Si yo no hubiese hecho nada, no tuviese material, se hubiese quedado el personaje. Ahora, con el Pulitzer me he quitado esa espina. 

 

[Img #17749]Has afirmado en varias ocasiones que el episodio en Libia se debió a que “la cagasteis”, pero… ¿Cómo interactuar con esa delgada línea que separa la noticia del riesgo irreversible?

En aquel momento dije que la cagué, pero ahora pienso en la distancia que no la cagamos tanto. Son cosas que pasan. Sí que es cierto que yo llevaba comprando papeletas desde hacía tiempo, porque apuraba e iba hasta primera línea. Siempre llegaba al hotel de los últimos, entraba donde nadie más y llevaba fotones. Tras meses allí, la cabeza está cansada y, quizá, cometimos el error de dejarnos llevar ese día que parecía que era menos seguro. Pero pienso que he hecho locuras más grandes. La noticia está ahí y llegar a ella es como una yincana. Si la cagas, te jodes.

 

Hemos hablado de Siria y de Libia, pero has estado en muchos otros destinos como Kosovo, Bolivia, Haití, Palestina… ¿Qué criterio sigues para escogerlos cuando trabajas por libre?

No sé qué criterio decir. Son, sobre todo, motivaciones personales. No sé por qué apetece contar una historia y otra no. Por ejemplo, la gente había dejado de hablar de Haití dos meses después del terremoto y me pregunté qué coño habría pasado. Y no me equivoqué: todo seguía hecho una mierda. En Kosovo, sencillamente, se iban a independizar y quise entrar por si pasaba algo. Y en Siria la guerra pasó a ser abierta y ya me llamaron de Associated Press por si quería ir.

 

Para terminar, ¿tu próxima parada?

Ahora me apetece seguir trabajando en Oriente Medio, porque me ha cautivado determinada faceta de ese tipo de sociedad. Tengo muchas intrigas que solucionar y la respuesta es trabajar allí una temporada. Aunque también supongo que llegará un momento en el que acabaré hasta las narices y me tendré que buscar otro sitio con otras motivaciones.


@LaBellver


Agradecimientos: Photon Festival.

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2 Comentarios
jose walter
Fecha: Viernes, 23 agosto 2013 a las 03:08
...comentario veráz y realista,articulos como el presente hacen falta para el consumo de los colegas del mundo....
Cristian
Fecha: Miércoles, 21 agosto 2013 a las 17:27
Muy buena nota, muestra el lado humano del reportero gráfico. Gracias

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