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Laura Bellver
Jueves, 2 mayo 2013
Protagonistas

"La carne de periodista vale muy barata"

Cuando se cumplen 10 años de la muerte de José Couso, 360 Grados Press ha tenido la oportunidad de hablar con quien lidera las acciones por exigir justicia, su hermano Javier, también periodista.

[Img #17549]El final de la invasión de Irak se atisbaba cuando un carro de combate estadounidense disparó contra el Hotel Palestina ubicado en Bagdad el 8 de abril de 2003. Este episodio se saldó con la muerte del reportero José Couso, así como de otro  profesional de la información, el ucraniano Taras Protsyuk. Muchos repararon en los indicios de que se había cometido un crimen de guerra pero, dado que no hubo intención gubernamental de aclarar el asunto, la familia del camarógrafo español asumió la responsabilidad de demostrar que se trató de un ataque premeditado. Una década más tarde, a pesar de 13 intentos de archivo y de las numerosas trabas encontradas en el camino, el denominado “caso Couso” parece estar muy lejos del olvido. Las pruebas conseguidas hasta la fecha alimentan su vigencia.

 

Lleváis diez años de lucha contra la impunidad de la primera potencia del mundo. Se trata, además, del único procesamiento en el presente contra militares estadounidenses. ¿Alguna vez habéis pensado en desistir de este David y Goliat?

No, en ningún momento. Incluso cuando hemos tenido reveses judiciales que no entendíamos, sobre todo por parte de la Fiscalía General del Estado y la Sala de lo Penal, recurrimos al Tribunal Supremo. Sabíamos que, aunque perdiéramos aquí, nos quedaba la vía de Estrasburgo. Afortunada y sorpresivamente, el Supremo nos ha dado por unanimidad su apoyo en dos ocasiones y eso nos ha servido para seguir a pesar de todo.


Más allá de mantener el caso abierto, también habéis conseguido el procesamiento de los tres militares que dispararon. Ahora, queda que se cumplan las órdenes de búsqueda y captura para poder juzgarlos, pero con la Interpol habéis topado. ¿Qué hacer ante semejante frente?

Pues hay que tratar de corregirlo. En principio, la orden de búsqueda y captura sí que la tramitó Interpol en 2005. Pero, como no consiguieron cerrar el caso tras la segunda sentencia del Supremo, porque se trata de un crimen de lesa humanidad y no prescribe, desde Estados Unidos llegaron interferencias. El jefe de la Interpol, antiguo secretario del Tesoro estadounidense, cambio el estatuto de la institución en referencia a los asuntos militares. Esto es algo gravísimo, porque ha dejado fuera de la jurisdicción los crímenes de guerra.


[Img #17550]Asimismo, seguís pendientes de conseguir la declaración de Adrienne Kinne, la exsargento que reconoció que el Hotel Palestina estaba catalogado como “posible objetivo potencial”. ¿Cómo cambiarían sus palabras el caso?

Sería la prueba demoledora de que todos los estamentos del ejército de Estados Unidos lo sabían. Ella pertenecía a la Inteligencia Militar y, anteriormente, a la Agencia de Seguridad que lideraba la búsqueda de Bin Laden. No estamos hablando de una cualquiera, sino de una suboficial de alto nivel de los servicios secretos estadounidenses que avisó a sus mandos de que allí había periodistas. Al principio, yo me escribía con ella, pero le han amenazado con alta traición y la situación en que está el soldado Manning debe de influir. En cualquier caso, el juez Pedraz le tomó declaración a Amy Goodman, la periodista que la entrevistó, por lo que se dio veracidad al testimonio y hemos aportado esto como prueba.


Sin embargo, los hay que todavía no creen que el ataque de Estados Unidos al Hotel Palestina fuese intencionado…

Estados Unidos atacó las tres señales en directo, es decir, la cámara de Al Jazeera, la cámara de Abu Dhabi y la cámara de Reuters. A mi juicio, lo que buscaba era un apagón informativo para aterrorizar a la prensa por un lado y, al día siguiente, lanzar la imagen que ellos querían, que era la caída de la estatua de Sadam Hussein. De hecho, recientemente hemos descubierto que el coronel Perkins llevaba empotrados a periodistas de la Fox para que emitiesen desde el batallón.


Citabas antes al juez Santiago Pedraz, figura fundamental en todo el proceso. En 2011, incluso, llegó a reconstruir el episodio in situ, un hecho sin precedentes en el derecho internacional. Con un auto tal, y vista la demora de la justicia española, ¿por qué no acudir directamente a Estrasburgo?

Somos muy respetuosos con la justicia española, que a nuestro juicio cumple con todos los estándares y criterios de profesionalidad e independencia. Además, como le acreditó la competencia nuestro tribunal superior para investigar el caso, vamos a esperar a que esto culmine. Eso sí, no descartamos, y cada vez nos ronda más la cabeza, acudir a tribunales internacionales para denunciar a la fiscalía por su actitud y desobediencia de las órdenes del Tribunal Supremo.


[Img #17551]Desde un principio habéis denunciado la pasividad de los sucesivos Gobiernos de España y que ésta responde a un juego de influencias con Estados Unidos. En 2010, Wikileaks publicaba unos cables que confirmaban las presiones por parte del embajador estadounidense. ¿Qué significó esto para vosotros?

No se pudieron utilizar judicialmente, pero nos dieron un empuje moral tremendo. Sobre todo, para denunciar este servilismo de nuestros gobernantes, que tendría que cambiar. Es muy similar a la sumisión que están teniendo ahora con autoridades no elegidas por nadie en cuestión monetaria y económica. Me estoy refiriendo a la Troika. Confío en que estos cables ayuden también a que la ciudadanía comprenda que hay que recuperar la soberanía nacional a todos los niveles.


En este tiempo habéis recibido el apoyo de muchos compañeros. ¿Ha sido igual  por parte de las grandes asociaciones de prensa y de las empresas mediáticas?

Muchas de las asociaciones de prensa nos han prestado su apoyo, excepto Reporteros Sin Fronteras, que también salía en los cables de Wikileaks y a la cual exigimos que se desligaran de nuestro caso. Pero lo que sí echamos de menos es el apoyo a las familias de las empresas de comunicación. Por ejemplo, en Irak se asesinaron unos 400 periodistas y más de cien pertenecían a Reuters. ¿Qué hace esta agencia sin amparar a las familias? Si los Gobiernos y las empresas de comunicación colaborasen, habría asesinos de periodistas en la cárcel. Pero creo que a las grandes empresas periodísticas les interesa cada vez menos el periodismo.


¿Qué cobertura habéis tenido al otro lado del charco?

En Estados Unidos, solo los medios latinos. Y del mainstream del periodismo, solo el Chicago Herald Tribune, que nos dio media página. Cuando he estado allí, gente que trabajaba en CNN y CBS me han dicho que no les permitían cubrir el caso. O sea, que hay una desinformación evidente. Además, cuando hemos estado con los estadounidenses, porque mi madre habló ante 4.000 personas en Washington y nos reunimos con familias de militares, resulta que la gente no lo sabía y al enterarse se echaba las manos a la cabeza.


Como apuntabas antes, cientos de periodistas fallecieron en Irak en circunstancias por esclarecer y no se ha depurado responsabilidad alguna. ¿Consideras que este hecho ha podido amedrentar el periodismo en guerra?

Hay que tener mucho cuidado, porque la carne de periodista vale muy barata. Irak fue terrible. Es sintomático que sea el conflicto de la historia que más muertos periodistas ha tenido. Yo digo que será porque hay una mano detrás. Además, está recogido por el Sindicato de Prensa de Irak. De hecho, han matado a varios de sus secretarios generales por esta labor. Pero no quiero hacer una apología de la cobardía. Hay que ir igualmente, porque si no, ¿quién nos lo va a contar? Por ejemplo, de Siria no tenemos ni idea, porque nuestros periodistas están empotrados con los denominados rebeldes, pero del otro lado no sabemos nada. Eso me cabrea mucho, porque yo quiero una información de los dos lados.


Entonces, ¿crees que no ha cambiado nada en la cobertura de los conflictos bélicos tras ese 8 de abril de 2003?

Se ha aprendido para peor. Los que mataron a mi hermano y sus compañeros han conseguido lo que pretendían, que es volver a domar el periodismo. Habían perdido el control de la información en Afganistán e Irak y lo han reconducido. En las tres últimas acciones que ha hecho Israel se han cepillado a doce periodistas y aquí nadie ha dicho nada. De hecho, en el Líbano, los primeros ataques fueron a los medios que no eran afines.


[Img #17552]Salvando las diferencias, a veces el enemigo también parece estar en casa propia. Por ejemplo, la semana pasada fuiste expulsado junto con una compañera de Mundo Obrero de la presentación del libro de Yoani Sánchez…

Mundo Obrero es un medio legal y me echaron a guantazos. Me parece terrible. Ahí sí que me enfado con la mayoría de asociaciones de prensa. Yo he recibido muchos porrazos y me he asqueado de que nadie te proteja o de que llegues a una rueda de prensa y no te contesten o de que te pongan un plasma. O defendemos esto o para mí es como en la guerra. ¿Quiénes son esos señores de la UIP para golpear a periodistas que están acreditados? No vivimos en una sociedad con libertad de información y no se puede señalar a otros países cuando también se está atacando este derecho. Ojalá tengamos algún día un Gobierno que se lo tome en serio, desarrolle el artículo 20 y proteja a los periodistas.


Retomando la impunidad militar, recientemente se ha publicado un vídeo de soldados españoles torturando en Irak. Éstos van a ser juzgados por un tribunal militar y no uno ordinario. ¿Esta gestión también responde a la misma política que el “caso Couso” o es mezclar churras con merinas?

No. Muchas veces nos creemos superiores a los estadounidenses y pensamos que esas cosas no pasan aquí, pero suceden todos los días. Es una burla absoluta. Esos militares deberían estar juzgados por lo civil, pero ya veremos si lo son. Creo que si se da con un buen juez, se puede.


Para terminar, ¿qué repercusión tendría el caso Couso en el derecho internacional si llegase hasta el final en la justicia?

Precisamente, Estados Unidos está muy preocupado por eso, porque es un caso abierto sobre un ejército que desarrolla guerras cada tres o cuatro años, que tiene 800 bases militares en todo el mundo y que ahora mismo está perdiendo su primacía en el mundo con la irrupción de los BRICS. Si nuestro caso fuera adelante, se rompería con su impunidad. Es muy sintomático que cuando ellos inician una cooperación militar con otro país fuera del marco de la OTAN, pidan invulnerabilidad jurídica para sus militares. Por eso, nuestro caso sentaría un precedente terrible para ellos, pero maravilloso para quienes defendemos los derechos humanos.



@LaBellver

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