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Laura Bellver
Miércoles, 17 abril 2013
Reportaje

Esa otra perspectiva del fútbol

El deporte como ámbito de desarrollo personal no entiende de mayor o menor grado de visión. Esta semana en 360 Grados Press hemos conocido de cerca a un grupo de jóvenes que, a pesar de jugar en total oscuridad, tocan el balón con sumo acierto.

[Img #17375]Coincide un día de fuerte viento de poniente en pleno mes de abril. Las instalaciones del polideportivo de Xirivella (Valencia) están prácticamente vacías a las 17:30 horas. Sin embargo, en una de las pocas pistas ocupadas se está disputando un particular partido de fútbol, pues los jugadores llevan antifaces opacos de tela y una persona ubicada detrás de la portería les va dando indicaciones a medida que se aproximan a la línea de meta. La explicación de la escena es bien sencilla: se trata de un entrenamiento del club de ciegos.


Inscrito en la correspondiente federación en septiembre de 2008, este equipo nació por la inquietud que un grupo de jóvenes sintió al saber de la Liga nacional. Su míster, Henry Gutiérrez, estuvo en el proyecto desde el principio. “Yo soy entrenador nacional de fútbol. He trabajado en Argentina con equipos de ascenso, pero vi la posibilidad de entrenar a estos chicos cuando me trasladé a España y me gustó la idea. Trabajar con ellos es un reto, porque encierra una labor mucho más complicada”, reconoce.


[Img #17380]Superar el miedo hasta lograr correr con decisión, calcular bien las distancias y orientarse con facilidad son las principales dificultades a las que se enfrentan los jugadores cuando se inician. “Yo siempre les digo que, si han practicado fútbol previamente, se olviden de todo lo que sabían, porque esto no es lo mismo”, afirma Henry. De hecho, la experiencia en otras disciplinas deportivas ayuda en la condición física, pero tampoco prepara para el caso.


Por ejemplo, Juan Viedma jugó a fútbol hasta que los problemas de visión se lo impidieron a los 16 años. Entonces, comenzó a estudiar en la escuela de la ONCE, donde se especializó en atletismo, llegando a ser medallista en las Paralimpiadas de Barcelona (1992) y Sydney (2000). No obstante, hace poco su ceguera pasó de ser parcial a total y este cambio le hizo plantearse retomar el deporte que había practicado en sus orígenes. Finalmente, se decidió por ello en este club. “A pesar de su formación, le costó tiempo adaptarse”, recuerda el entrenador.


Por esto mismo, la aclimatación, el deporte ha sido modificado de base con vistas a que sea más sencillo practicarlo. Así, el terreno de juego es más reducido y consta de vallas, las cuales sirven de guía y obvian las fueras de banda. Por su parte, el portero, que puede ser vidente o deficiente visual, tiene un espacio de maniobra limitado dentro del área de penalti. Asimismo, el balón debe ser sonoro y se exige jugar siempre al descubierto por motivos de acústica. Por último, la duración también es diferente, ya que los encuentros constan de dos partes de 25 minutos cada una, con un descanso de diez minutos entre medias y la opción de un minuto de tiempo muerto en ambas.


Los obstáculos circunstanciales

[Img #17373]Pero más allá de las especificidades y la superación que conlleva el fútbol para ciegos per se, los equipos tienen, aparte, otro ejercicio de adaptación: el que les plantea la coyuntura. Por ejemplo, el club de Valencia se ve obligado a jugar en la localidad de Xirivella pues es el espacio más conveniente de la zona, aunque no el idóneo. En palabras de Henry: “Aquí las vallas son de cemento, por lo que no son aptas. Lo normal es tener unas vallas triangulares acrílicas, de manera que puedes chocarte con ellas sin lesionarte. Pero éstas son muy caras y éste es el único campo vallado que hemos encontrado”.


A ello se suman, también, las circunstancias personales. Porque, en este caso, ninguno de los jugadores reside en dicho pueblo, de manera que deben trasladarse hasta allí dos veces por semana para entrenar, un gasto que no contempla ninguna subvención. Además, todos ellos compaginan el deporte con su trabajo como vendedores de la ONCE, por lo que cuadrar los turnos se plantea en ocasiones complicado.


La disputa liguera… más allá de la competición

Justamente, este último aspecto, el trabajo, ha sido el motivo de un percance con la Federación respecto de la Liga. “El problema surge a raíz de que teníamos que jugar un partido en Madrid, pero coincidía que los chicos tenían que vender el Extra del Día del Padre. Así, no teníamos equipo suficiente para ir y la Federación nos suspendió por no acudir al encuentro. Sin embargo, ese día llovió, por lo que no se jugó finalmente ninguna fecha. Aun así, se mantuvo la sanción, por lo que hemos presentado un recurso apelando la situación laboral y el clima”, explica Henry.


[Img #17377]Con todo, mientras esperan los trámites de rigor, los jugadores del Club de Fútbol de Ciegos de Valencia siguen con la dinámica de entrenamiento habitual. Este año, la andadura en la competición no está siendo tan buena como en temporadas anteriores, pero igualmente esperan retomar los encuentros de Liga, pues la participación en ellos les podría permitir acceder a la Selección nacional. Este es el caso de Carlos Grau, el actual capitán, quien ya ha sido convocado en alguna ocasión.


Una plantilla de méritos

Del mismo modo que muchos de sus compañeros, Carlos flirteó con otros deportes antes de recalar en el fútbol. Natación, atletismo o judo – modalidad de la que llegó a proclamarse campeón de España de ciegos – fueron el preludio de su incursión con el balón, en la que está teniendo una muy buena experiencia a todos los niveles. “Me gusta mucho, porque en el equipo somos como un grupo de amigos con una afición en común. Además, otros deportes no tienen el mismo punto de superación que el fútbol, ya que en éste hay que interactuar con una pelota y con los compañeros a la vez. En el día a día siempre aprendo algo nuevo. Lo suelo comparar con mi otra afición, la guitarra, porque parece que nunca sabes del todo”, declara.


De esta manera, las historias de valía se acumulan en este club de fútbol. Actualmente, se cuentan diez, pero las filas siempre están abiertas para quien quiera sumarse. Si todo va bien, el conjunto valencianista disputará el próximo 27 de abril un partido contra el Murcia; una buena ocasión para conocer esta otra perspectiva del fútbol.


@LaBellver

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