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Óscar Delgado
Miércoles, 10 abril 2013
Viajes

El centro de atención europeo

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Además de ser un paraíso fiscal para algunos, el segundo país más rico del mundo en relación al PIB según el FMI, un punto neurálgico decisorio en la política económica europea o lugar de paso obligado para los que transitan por el centro de Europa, Luxemburgo presenta numerosos atractivos. 360 Grados Press se adentra durante unas horas en la capital del Gran Ducado.

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Llegar a la capital de Luxemburgo sin referencia alguna previa es aferrarse a sorpresas garantizadas, como la de entrar en un bar y descubrir que en el Gran Ducado los bares aún tienen libertad para elegir si sus clientes pueden fumar en el interior, como cuando en España se instauró la primera fase de la prohibición. Detalles que sirven para reflexionar sobre la importancia que le damos a cuestiones que, puestas en perspectiva, resultan no ser tan incómodas como creíamos después de salir con un aroma a nicotina tras una primera pausa reparadora de fuerzas.

 

Y anécdotas que ejemplifican lo distintos y lo similares que somos los vecinos del viejo continente, el mismo que durante un tiempo de la historia y durante casi dos siglos retrató la ocupación española de Luxemburgo, o sufrió el reparto caprichoso de otros que vieron en el principado un punto estratégico tan importante como Gibraltar. Etapas históricas que, como una cebolla, se superponen por capas en las calles de la capital y que el visitante puede descifrar conforme avanza por los hitos marcados en la hoja de ruta de 4 kilómetros propuesta por la oficina de turismo (City Pomerade) para recorrerla a pie en apenas dos horas y media sin descuidar ningún aspecto.

 

[Img #17317]Durante este paseo de 34 etapas, amenizadas por el graznido inquietante de los cuervos que todo lo curiosean, el frío que se pega a las mejillas y el lujo proyectado por la nota dominante de alta gama en los vehículos estacionados por sus calles, el visitante encuentra hitos como el memorial “Gëlle Fra”, levantado en 1923 en recuerdo a los luxemburgueses muertos en la primera guerra mundial y convertido en el símbolo de libertad de sus vecinos desde que en 1940 los nazis lo destruyeron al ocupar Luxemburgo. Una estructura coronada por la figura dorada y justa de la diosa Nike consagra ese afán desde su reconstrucción en 1958 y posterior restauración en  1985.

 

Pero en dicho paseo el foráneo también percibe, a la vez, un ambiente tan pausado, tranquilo y sosegado como animado y moderno. La primera versión de sensaciones se rescatan paradójicamente de zonas de primer nivel como los aledaños de la Cámara de Diputados, el Consejo de Estado, el Palacio de los Grandes Duques, el Ayuntamiento o la comercial Rue de Curé. Localizaciones de gran calado decisorio que lucen un aspecto impecable y poco ruidoso, como si estuviera en una zona periférica de un núcleo urbano sin la ‘potencia’ de esta capital. Con todo, las sempiternas franquicias multinacionales aportan ese perfil homogéneo al del resto de centros de cualquier ciudad del mundo. Zara, H&M, C&A… copan buena parte de protagonismo, sorprendiendo la poca integración natural de sus chillones logos con el contexto arquitectónico e histórico en que se ubican, como sí ocurre en ciudades más cercanas a nosotros.

 

[Img #17316]De aspecto más animado y moderno asalta la alegría de los vecinos de la capital, la nocturnidad de sus salidas, los numerosos locales de ocio y las opciones culturales de que disponen. Teatros, clubes de lectura, publicaciones especializadas nutridas de infinitas propuestas de actividades y propaganda ‘real’ encubierta en cada rincón, con fotografías, souvenirs e instantáneas de los duques salpican esa cara divertida de la ciudad. Sorprende la admiración que los luxemburgueses profesan hacia los Duques, por los que se muestran muy orgullosos, a años luz de los mermados índices de popularidad que registran hoy por hoy los miembros de la corona española… Pero ésa es otra historia.

 

De anécdotas históricas y supersticiones

La oferta cultural se completa con una discreta oferta museística, como la del Museo de Historia. 360 Grados Press, conoció allí los objetos e hitos más significativos del país, desde su fundación en el año 963, simbolizada por la adquisición del Castillo de Luxemburgo, hasta el eje primordial y consolidación actuales tras siglos de ocupaciones y de sometimiento a los caprichos de la realeza europea. En torno a ellos se gestó el amurallamiento sucesivo del enclave y las interminables e inquietantes galerías subterráneas que lo convierten en un ‘queso gruyere’ de anécdotas, leyendas y supersticiones.

 

[Img #17342]Con todo, las ‘otras’ historias, las que dibuja la fantasía y la imaginación, se mastican mejor cuando la noche cae sobre la ciudad y los muros de la catedral, el palacio ducal, el parlamento, la antigua estación de tren, el Banco Central o el Casino muestran la luz turística y amarilleada que los superponen del resto.

 

A las faldas de ese plano principal, en la oscuridad más siniestra, emerge un parque kilométrico que contornea la ciudad y que se divisa perfectamente desde un viaducto de 27 arcos construido entre 1859 y 1861. Precisamente, de uno de sus márgenes parte un camino escalonado supervisado por la atenta mirada de cientos de cuervos apostados en árboles deshojados, con una advertencia en forma de cartel a tener en cuenta para los que pretendan bajar al parque: “Accede a tu cuenta y riesgo”. Evocadora escena para amantes de Edgar Allan Poe con la que ponemos este punto a la visita.

 

 

 @360gradospress


 

Sitios que nos gustaron:

[Img #17346]Bistrôt de la Presse (Plan du Site. 24). Frente al Parlamento y en el bajo de la Maison de la Presse). Sirven menús diarios de cocina italiana y luxemburguesa a un precio de 12€. Sin humos.

 

[Img #17344]Konrad Café (7 Rue du Nord). En las calles cercanas al Consejo de Estado. Tetería libre de humos con pastelería propia y a precios sostenidos. (1 café+1 cerveza= 4,5€). Sin humos.

 

[Img #17345]Cantina del Museo de Historia. Menú casero diario (15€), vistas privilegiadas de la ciudad y diseño heredado de la primera mitad del siglo XX. Sin humos.

 

Urban (2 Rue de la Boucherie). Para cenar rápido y tomar una copa. Con buena música y buen ambiente. Se permite fumar en el interior.

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 10 abril 2013 a las 22:44
estefania
Esto es lo que yo llamo un viaje bien aprovechados. ¡Bonito artículo!

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