Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Miriam Reyes Gimeno
Miércoles, 3 abril 2013
VIAJES

Comer entre cien años de historia

El Cortijo El Hervidero descansa desde hace más de un siglo a los pies del parque nacional de Sierra Nevada, impasible al paso del tiempo. Su carta -no apta para vegetarianos- ofrece una cocina tradicional granadina a muy buen precio. 360 Grados Press descubre este sitio gracias al infalible boca a boca y -además de ingerir numerosas calorías- descubre una historia de maquis, colonos y un secuestro. ¡Que aproveche!

[Img #17206]Uno sabe que está en un lugar especial desde el mismo momento en el que pisa el suelo de Casa Macareno (como se conoce a este restaurante). Los azulejos del suelo, típicos andaluces con geometrías árabes, han aguantado estoicamente miles de pisadas desde que los colocaron en el año 1876. La casa la mandó construir un notario de reconocida fama en Granada con el fin de criar ganado, tener huerta propia y disfrutar tranquilamente con la familia de un idílico paisaje de montañas con picos nevados.

 

Pero la historia de España cambió y con ella las previsiones de ésta y miles de familias más. En 1936 lo secuestraron unos maquis que se escondían por la zona. Afortunadamente no le pasó nada, pero el miedo ya había hecho mella en el cuerpo y huyó a Madrid a vivir, dejando arrendado el cortijo a los colonos que lo cuidaba. Y así es como llegó a manos del bisabuelo de Miguel Martín Sánchez, todos ellos -abuelo, padre e hijos- conocidos como los “Macarenos”. “Mi familia cuidó el cortijo hasta que 1971 mi padre, al tenernos a mí y a mi hermano [gemelos], decidió cambiar el ganado y la huerta por botellas de JB [whisky]”, comenta con un acento indiscutiblemente granadino entre risas y sorbos a su café carajillo.

[Img #17208]

Este merendero era el sitio ideal para que las familias con sus niños vinieran a esta zona a disfrutar del buen tiempo. Una barra donde servían cerveza y alguna que otra racioncilla fruto de la matanza de su propio ganado y de lo cultivado en su huerta, era todo lo que ofrecían a los domingueros de Granada que se acercaban por allí. Eso y un buen ambiente donde jugar al dominó, pasear y jugar a las cartas.  

 

El concepto fue evolucionando hasta convertirse en el restaurante que podemos encontrar hoy en El Hervidero, al final del camino -primero de asfalto y después de tierra- que lleva desde la Zubia a Cumbres Verdes. Los años han pasado pero no ha perdido ese espíritu del merendero de hace más de 40 años. “La casa se ha mantenido intacta porque nos gusta tal y como es. Hemos reformado nada más que lo justo”, señala orgulloso el hostelero.

 

[Img #17209]Su carta invita al comensal a disfrutar de un festín de calorías como si no hubiera un mañana. Choto al ajillo, papas a lo pobre, migas andaluzas acompañadas de melón, habas con jamón y potaje son algunas de las delicias que se pueden degustar en cualquiera de las pequeñas estancias -algunas con chimenea incluida- de este gran caserón. Todo cocinado con ese toque tan especial digno de la comida de la abuela y a un precio más que económico [15-20 euros]. El resultado de tan tradicional cocina -obra de la matriarca de los Macarenos- y el rápido servicio: que el cortijo está siempre lleno. “Nuestro secreto es que tratamos bien a la clientela. Comen a gusto, les tocamos poco el bolsillo y encima no les pegamos”, añade con cierto tono de cachondeo andaluz.

 

Después de unos deliciosos postres caseros -por ejemplo, un riquísimo arroz con leche, si el cuerpo aún aguanta- lo más sensato es aprovechar el paraje donde nos encontramos para dar un paseo por los alrededores y bajar la comida, intentar avistar alguna cabra montés y llenar unas botellas con agua mineral de la Fuente del Hervidero. Respirar el aire fresco y frío de la sierra y sentir la historia de este lugar donde hace 137 años un afamado notario de Granada quiso asentar los cimientos de un cortijo que poco disfruto.


@MiriamReyes


El Restaurante abre todos los días menos los martes. También en invierno. Nota importante: no admite pagos con tarjeta.  


Noticias relacionadas
Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress