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David Barreiro
Miércoles, 20 marzo 2013
Pelaezleaks

Ataque de asturianía

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Por más que el equipo de investigación de 360ºPress ha intentado saber el lugar de provincias en el que se encuentra la redacción del periódico de Peláez, nunca han llegado a acercarse. Unos días parece hallarse en el centro de este bendito país y otras junto al mar, quizás a orillas del Mediterráneo. Las pistas son confusas y nadie se atreve a afirmar con certeza donde se publica este diario.

[Img #17123]Por esa razón, saltaron las alarmas el pasado jueves cuando al director le entró un ataque de asturianía. Hacia el Principado se dirigió el equipo de investigación sin obtener, por desgracia, resultado alguno. Quizás la única respuesta ha sido lo difícil que es comprender al jefe de Peláez, tal y como padece el propio redactor quien esta semana ha tratado de explicarle quién era el Papa o en qué consistía eso del “corralito chipriota” y convencerle de que no, de que Peláez no tiene superpoderes.







Jueves, 14 de marzo

 

– ¿Qué hace en el suelo, Peláez?
– Busco una lentilla, jefe.
– Está ahí sentada.
– Esa es la crítica de cine, jefe.
– Lo único que sé es que es lenta de cojones. Publica un artículo cada 29 de febrero.
– Busco una lente de contacto.
– Pues búsquela…
– Es que no veo nada... Es una paradoja. Buscar algo para ver sin ver…
– Tome, póngase mis gafas y déjese de decir chorradas.
– ¿Cuántas dioptrías tiene?
– Doce en cada ojo y llevo una.
– ¡Jefe! ¡Está usted ciego!
– Solo he tomado tres chupitos de whisky, tres carajillos y cuatro culines de sidra.
– ¿Sidra antes de desayunar?
– No, a la vez, con bollu preñau.
– Le veo muy asturiano.
– ¡Calla ho! Asturianu, diz…¡Cagonmimantu!
– ¿Lo ve?
– ¿Qué ye lo que tengo que ver, ho?
– Habla bable.
– Blablabla… nun te entiendo… Sal del agua, felpeyu.
– Es usted imposible, jefe.
– Y tú un babayu.


 

Viernes, 15 de marzo

 

– ¿De qué escribe, Peláez?
– Del nuevo Papa, jefe.
– ¿Se ha vuelto a casar su mamá?
– No, el sumo pontífice.
– ¿Se ha casado el sumo pontífice?
– ¡No! ¡Que escribo sobre el nuevo sumo pontífice!
– ¿Y quién es el desgraciado?
– Paco.
– Coño, lo conozco.
– No, otro Paco.
– Ah.
– Es argentino.
– ¿De dónde lo han fichado? ¿De Boca o de River?
– No lo sé.
– Será un mediapunta con un gran último pase y poco gol, como todos.
– Algo así... Mañana podrá leerlo en un amplio reportaje.
– Dos puntos y cierro paréntesis.
– ¿Cómo dice?
– Le sonreía, Peláez. Es como se escribe ahora, con signos de puntuación.
– Está usted al día.
– Lo sé, Peláez. Punto y coma y cierro paréntesis.
– Eso es un guiño, ¿no?
– Lo ha pillado. Bueno, me bajo al bar. Si vienen los cuervos llámeme a ese a pe todo junto en mayúsculas.
– Lo haré, jefe..
– Pulgar hacia arriba.
– Adiós.


 

Martes, 19 de marzo

 

– Buenos días, Peláez.
– Buenos días, jefe.
– ¿Qué tal el puente?
– Estuve aquí, jefe, trabajando.
– Es usted impagable.
– Lo sé, de hecho, lleva dieciocho meses sin pagarme.
– Claro, es una cuestión de coherencia. ¿Y esta petaca?
– No, jefe, es…
– Glup glup glup
– … limpiacristales…
– Glup Pues está rico. Le faltaría una aceitunita.
– Si usted lo dice…
– ¿De qué va a escribir hoy?
– El corralito chipriota.
– ¿La última de Almodóvar?
– No, jefe, la cruel realidad.
– ¿”La cruel realidad”? ¿Tarantino?
– No, jefe, nada de eso, sin ficción, aquí y ahora.
– ¿Aquí y ahora? ¿Ese rollo Ken Loach de futbolistas, mineros y alcohólicos?
– No son películas, jefe, c’est la vie.
– ¿Me la viste?
– Déjelo.
– No puedo, le amo con todo mi corazón.
– Está bien…
– Adiós.
– Adiós.

 


Miércoles, 20 de marzo

 

– Buenos días, Peláez.
– Buenos días, jefe. ¿Se ha comprado una moto?
– ¡Dios mío! ¿Tiene usted poderes paranormales? ¿Es telépata?
– No es eso…
– No sea modesto. ¿Puede también mover objetos? ¿Hablar con los muertos? ¿Atravesar las paredes? ¿Tragar afilados sables?
– Qué va…
– No sea modesto, Peláez, su intuición derriba todas las barreras.
– En absoluto.
– Me fascina su humildad, propia de un genio, de un sabio, de un…
– ¡Que no cojones!
– Ups, ha dicho una palabrota, Peláez.
– ¡Se ha dejado puesto el casco, carajo!
– Leñe, ¿así que no tiene superpoderes?
– Solo escribir con los pies, y porque no me queda más remedio…
– Entonces hágame un café con gotitas, humano ramplón.
– ¿Y si me niego?
– Le despido.
– Podría demandarle.
– No, no puede, no tiene dinero para pagar las tasas.
– Mierda de gobierno.
– Esa boquita, Peláez.
– Lo siento, jefe, me enervo.
– Lo sé, Peláez, veo el humo salir de sus pabellones auriculares.


Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.

La foto es de Marga Ferrer.

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