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David Barreiro
Jueves, 7 marzo 2013
Pelaezleaks

Esa cosa llamada actualidad

Aunque parezca mentira, el jefe de Peláez, director de un periódico de provincias, es el hombre más al margen de la actualidad informativa que alguien se pueda imaginar.

[Img #17042]No es que no supiera que Chávez había muerto, sino que desconocía quién era, qué país es ese llamado Venezuela o qué continente Sudamérica. Así es este hombre que esta semana se empeñó en comprar unas pastas danesas para ofrecer a las visitas de su página web y es consciente ahora que ve las orejas al lobo de que quizás nunca debió pagar cincuenta mil euros por aquel dibujo infantil que, una tarde, le dio Iñaki Urdangarín.

 

 

Jueves, 28 de febrero

 

– ¡Peláez! ¡A mi despacho!
– Estoy aquí uf, jefe, uf…
– ¿Qué demonios hace ahí arriba?
– Limpiar uf la lámpara uf de araña.
– Descuélguese.
– Ya estoy con los pies en el suelo, jefe, ¿qué quiere?
– Hay que conseguir más visitas...
– ¿A la web? Lo sé, jefe, yo se lo he dicho.
– Pues eso, he pensado una estrategia.
– ¿Cuál?
– Comprar esas pastitas danesas y buen café colombiano.
– Pero, jefe…
– ¡Hágame caso! Harán cola para merendar con nosotros.
– Las visitas no son físicas, jefe, son por la web.
– Ummm… no lo pillo.
– No viene la gente aquí, se conecta a través de internet…
– ¿No va a venir nadie aquí?
– No, jefe, nadie.
– Qué tristeza...
– Solo vendrán los cuervos, como de costumbre...
– Pues ya sabe…
– ¿Qué, jefe?
– Baje a por alpiste o se comerán nuestras tripas.


 

Viernes, 1 de marzo

 

– Puffffffffffff…
– ¿Qué pasa, jefe?
– Odio a este gobierno, Peláez.
– Usted lo votó, jefe.
– Votó mi bigote.
– ¿Por qué no le gusta?
– Por el paro, Peláez, ese drama.
– Usted echó a sesenta personas el año pasado.
– La reforma laboral era una ganga, Peláez, pero no es solo eso…
– ¿Ah no?
– No, está el tema de la corrupción.
– El concejal recalificó su finca el año pasado a cambio de un puñado de billetes que usted le dio, jefe.
– Mi finca lo merecía, Peláez, mis gallinas son unas urbanitas, pero tampoco es solo por eso…
– ¿Ah no?
– No, está también esa soberbia, ese maltrato a los demás…
– Llegamos, jefe.
– Agáchese.
– Ya estoy, ponga el pie.
– Listo.
– No sé, jefe, esto de que tenga que traerle a caballito hasta el despacho…
– Cállese y póngase a trabajar, vasallo.
– Tá bien…


 

Lunes, 4 de marzo

 

– ¡Buenos días, Peláez!
– Ay, buenos días, jefe, ay.
– ¿Canta flamenco?
– No, ay.
– ¿Se pellizca para comprobar que no está en una pesadilla?
– No, ay, ayyyy…
– ¿Qué carajo le pasa, entonces?
– La espalda, jefe, he estado de mudanza.
– ¿Por fin se ha cambiado de cuchitril?
– Así es…
– ¿Adónde?
– Al sur, jefe, ay.
– ¿Barbate, Cádiz?
– No, jefe, no tanto, junto ayyyyyyy a la circunvalación.
– ¿Tiene buenas vistas?
– Solo coches ayy
– Qué tristeza.
– El sueldo no da para más.
– Exprima a su jefe, hombre.
– Es usted.
– ¡Coño, es cierto! Primera línea de autovía es fantástico, entonces…
– Ya… ayyyy
– ¿Pero no puede ponerse recto?
– No, jefe, estoy enganchado en esta postura…
– ¿Ah sí? Pues tome.
– ¿Una bayeta?
– Aproveche y abrillante mis zapatos, haga el favor…


 

Martes, 5 de marzo

 

– Uyuyuyuyyyyyyyyy…
– ¿Qué la pasa, jefe?
– Ayayayayayayyyyyy…
– ¿Por qué suspira?
– Espero la citación del juez, Peláez.
– ¿Del juez? ¿Por qué?
– Creo que me va a imputear.
– Imputar.
– Lo que sea.
– ¿Por qué?
– Urdangarín.
– ¿Qué tiene usted que ver con Urdangarín?
– Vino por aquí, hace unos años…
– ¿Ah sí?
– Sí, me propuso un negocio…
– ¿Un negocio?
– Algo así, un folio con una casita dibujada, mire.
– Parece hecho por un niño.
– Debe de ser…
– ¿De qué era el negocio?
– Ni idea, me dio el dibujo y yo le di cincuenta mil euros.
– Jefe…
– Lo sé… visto ahora quizás me pase, pero no quería regatearle…
– ¿Qué va a decirle al juez?
– He pensado darle el dibujo por veinte mil y todo olvidado. ¿Qué opina?
– Que le van a enchironar.
– Lléveme dulces a la celda, Peláez, se lo ruego.
– ¿Muffins?
– Sí, bajemos al irlandés, una pinta no me vendrá mal.


 

Miércoles, 6 de marzo

 

- Buenos días, jefe.
– Buenos snif días snif, Peláez snif.
– ¿Por qué llora, jefe?
– Siempre snif se van los mejores snif.
– No le imaginaba partidario de Chávez.
– ¿Chávez?
– El presidente de Venezuela.
– ¿Venezuela?
– El país de Sudamérica.
– ¿Sudamérica?
– El continente.
– ¿Continente?
– Olvídelo.
– Olvidado, pues.
– ¿Quién se murió, entonces?
– Julito.
– ¿Un amigo?
– Mi hámster.
– Lo lamento.
– Más lo lamento yo. Tome, está en esta caja.
– ¿Y qué hago con él?
– Entiérrelo con todos los honores.
– ¿Que lo entierre?
- Sí, ahí abajo, en la rotonda.
– SI me pilla la policía me la cargo.
– Arriésguese, Julito era de los nuestros.
– ¿De los nuestros?
– Un periodista de primera.
– Vivía en una jaula, jefe…
– La vida y sus vueltas, Peláez, la vida y sus vueltas.


Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.

La foto es de Marga Ferrer.

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