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David Barreiro
Miércoles, 6 febrero 2013
Pelaezleaks

Déspota y feliz

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¿Dónde están los límites del jefe de Peláez? Nadie lo sabe, pero lo cierto es que este hombre, siniestro secundario en un principio, se está convirtiendo en el verdadero protagonista de los cables que llegan cada día a nuestra redacción. No logramos entenderle pero con el paso del tiempo nos estamos convirtiendo en cómplices de sus rarezas y excentricidades.

[Img #16853]Cómo no vamos a compartir la visión de alguien para quien un simple libro de bolsillo es la más avanzada tecnología o que piensa que el puñado de tornillos que tiene en su despacho no son de una estantería mal montada, sino porque regenta una ferretería. Este hombre disfruta haciendo trucos de magia o comiendo pollo guisado en la redacción, es absurdamente déspota y feliz, absolutamente imprescindible.

 


Jueves, 31 de enero

– Jefe…
– Dígame, Peláez.
– ¿Tiene algo para lavar?
– Blanco o color.
– Color.
– Ummm… estos calcetos… tome.
– ¿Y se queda con los pies desnudos?
– Están sobre la moqueta, Peláez.
– La moqueta tiene ácaros.
– ¿Muerden?
– No, no muerden.
– Entonces no hay problema.
– De acuerdo, jefe. Bueno, voy a hacer la colada.
– Un momento, Peláez, siéntese un momento aquí.
– Tengo mucho que hacer, jefe…
– Será un instante, hombre. Es importante, llevo mucho tiempo trabajando en esto.
– ¿Vamos a reformar por fin la web?
– No…
– ¿Cambiaremos el diseño del dominical?
– Frío…
– ¿Haremos reportajes de investigación?
– Ufff… qué fatiga me da de pensarlo…
– ¿Entonces? ¿Qué es?
– Coja una carta…
– ¿Un truco de magia?
– Cójala, carajo.
– Ya está…
– El siete de oros.
– ¿Cómo lo sabe?
– Años de esfuerzo y dedicación.
– Está marcada, jefe.
– Trararararará…
– Le he pillado el truco.
– Despedido.
– No sabe perder.
– Llámeme desde el infierno.

 

Viernes, 1 de febrero

– ¡Peláez!
– ¡¿Sí, jefe?!
– ¡Venga para acá!
– Qué quiere, jefe.
– Qué hace con el delantal, Peláez…
– Estaba pochando cebolla, jefe, para guisar el pollo de los viernes.
– Ummm… qué rico… ¿comemos ya?
– No, jefe, dentro de cinco horas…
– Pufff… cinco horas... bueno, morderé el boli…
– ¿Qué quería?
– Supongo que está al día del asunto de los sobres…
– Lo llevamos en portada, jefe…
– ¿Ah sí? Genial… Pues verá, he pensado que… ya que no le pago mucho de manera oficial…
– No me paga nada desde hace meses…
– ¿Ah sí? ¿Quién ha comprado ese pollo?
– Usted, jefe, usted…
– Bueno, da igual, como no le pago mucho, decía, he decidido compensarle a lo Bárcenas…
– Jefe, yo…
– Aquí tiene…
– Jefe, no me gusta este tipo de…
– ¡Abra el sobre, coño!
– Jefe, esto…
– ¿Qué le parece, eh?
– Son cromos de Panini.
– Del álbum de la liga, Peláez, tenía muchos repes.
– Jefe, yo no…
– Lo sé, Peláez, lo sé, le dejo sin palabras.
– Desde luego…
– Venga, venga, escóndalo que esto está lleno de periodistas entrometidos.
– Los periodistas entrometidos somos nosotros, jefe.
– ¿Ah sí? Mierda, ya nos hemos visto, la hemos cagado... Anda, váyase rápido. Tome, aquí tiene la barra de pegamento.
– Son adhesivos, jefe.
– Futbolistas, idiota, son futbolistas.

 

Lunes, 4 de febrero

– ¿Qué aparato es ese, Peláez?
– ¿Esto? Un libro, jefe.
– ¿Libro? ¡Qué curioso…! ¿Me lo deja ver?
– Aquí tiene…
– Hay que ver lo que inventan… ¿qué nanomaterial es este?
– Papel, jefe.
– ¿Papel? Qué bárbaro… Y qué bien se lee, qué tipo de retroiluminación proyectada llevan las letras?
– Tinta, jefe.
– ¿Tinta? Impresionante… y pesa tan poco… ¿dura mucho la batería?
– Eternamente, jefe.
– ¿Eternamente? ¡Qué bestias! Cómo avanza la modernidad.
– Jefe, en realidad…
– Salinger pone… Pensé que solo hacían máquinas de coser.
– Eso es Singer, jefe, Salinger es el autor.
– Ya veo… le habrá costado una fortuna, claro…
– Siete euros, jefe.
– ¡Díos mío! Hecho en Taiwán, claro.
– No, jefe, en una imprenta de Móstoles.
– No doy crédito, Peláez, es impresionante…
– Lo sé, jefe, lo sé.
– Voy a comprar uno. ¿Cómo decía que se llamaba?
– Libro.
– ¿Qué versión?
– Cualquiera vale.
– ¿No se me quedará obsoleto?
– No, jefe, nunca.
– Me voy pitando, Peláez.
– Buena suerte, jefe.

 

Martes, 5 de febrero

– ¿Qué carajo es esto, Peláez?
– Su desayuno, jefe.
– No me suenan de nada estos objetos que tengo ante mí.
– Es manzana troceada, queso fresco y té.
– ¿Perdón? ¿Y mi café cargado? ¿Y mi bacon crujiente? ¿Y mi napolitana rebosante de chocolate?
– En el pasado, jefe, tiene que cuidarse.
– ¿Y desde cuando se preocupa usted por mi salud?
– Desde que me debe tropocientas mensualidades…
– Ya veo… pillín… ya veo… A ver, ¿qué tenemos para hoy?
– Los nuevos diseños en los que hemos estado trabajando.
– ¡Ya era hora! Carnaval está ahí y no me he probado ningún disfraz todavía.
– Me refiero a la página web.
– Brrr… qué pereza…
– Mire, esta es una web para una navegación avanzada.
– Descartada. ¿Cuántos marineros nos leen? ¿Tres? Olvídelo.
– Está bien… hemos hecho también esta más intuitiva…
– Descartada. Lo siento, pero no me fío de su intuición.
– Pues no tengo más, jefe.
– Genial, póngase entonces con mi disfraz. Algo llamativo, que luzca en la carroza. Muchas chorreras, por favor.
– De acuerdo jefe, pero usted cómase la manzana.
– ¿No me da una galletita para empujar?
– Lo siento.
– Es usted un tirano.
– Lo hago por su bien.
– Puaj.

 

Miércoles, 6 de febrero

– ¿Qué hace en pijama, jefe?
– Tengo una depresión de caballo percherón, Peláez.
– ¿Pero por qué? Usted siempre ha sido un déspota feliz...
– Pues porque no hemos vendido ni un tornillo esta semana.
– ¿Ni un tornillo?
– Ni una mísera alcayata. Esto no es una ferretería ni nada que se le parezca.
– Esto es un periódico, jefe, no una ferretería.
– ¿Un periódico? ¿Qué coño es eso?
– Una publicación que sale todos los días.
– Aaaaaaamigo… ¿y todos estos tornillos que tengo aquí?
– Son de la Nikkalula.
– ¿Una señorita finlandesa?
– No, esa estantería de Ikea.
– Ah… ¿y cómo es que sobran tantos tornillos?
– Creo que no la ha montado muy bien.
– ¿Quiere decir que mi biblioteca está en peligro?
– Me temo que sí.
– ¿Los tres libros y el gato chino con el brazo basculante?
– Todo.
– Arréglelo, Peláez, por favor.
– Me pongo a ello, jefe.
– Yo voy a atender al mostrador.
– Que no es una ferretería...
– ¡Uy! Es verdad… siempre se me olvida.


Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.


La foto es de Marga Ferrer

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