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Manolo Gil
Jueves, 31 enero 2013

En el centenario de Albert Camus

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Esta semana, con carácter de estreno, se ha repuesto en el teatro Valle-Inclán de Madrid 'El malentendido', de Albert Camus, con dirección de Eduardo Vasco y un reparto encabezado por Cayetana Guillén Cuervo. Con esta obra la actriz rinde homenaje a su padre, el actor Fernando Guillén, recientemente fallecido, quien junto a su esposa Gemma Cuervo la estrenó en 1969, en España. Cayetana interpreta a Marthe, personaje que encarnó hace cuarenta y cuatro años su madre.

[Img #16801]Esta vuelta del texto de Camus a los escenarios es, sin duda, un acontecimiento cultural de primer orden, dado que en 2013 se celebra el centenario del nacimiento de este escritor, periodista y filósofo franco-argelino. No sabemos si otros productores teatrales aprovecharán la ocasión para montar Calígula o Estado de sitio, pero las editoriales españolas que tienen los derechos de su obra, prácticamente toda en bolsillo, han comenzado a reeditarla. Todo un lujo porque estas ediciones cuentan con las traducciones ya clásicas de poetas y novelistas de excepción como José Ángel Valente (El extranjero), Rosa Chacel (La peste), Manuel de Lope (La caída) o Pedro Laín Entralgo (Estado de sitio), eso sin contar las espléndidas traducciones de otras obras y textos filosóficos realizadas por Esther Benítez y María Teresa Gallego.


Leer a Camus es todo un reto, además de una lectura obligatoria en estos tiempos de pensamiento débil, de hombre absurdo que acepta su inmovilidad, que carece de sentimientos, que coarta sus emociones, que vive la peste y cae en la peste sin designar y condenar a los culpable.  Me alegra el centenario porque ello hará que muchos lectores se acerquen a una de las obras más profundas y fascinantes del siglo XX, tremendamente vigente aunque haga más de cincuenta años que murió su autor. Una obra nada amable que aún sigue levantando ampollas. Sin ir más lejos en Francia, donde todavía Camus es un icono incómodo. Los actos programados para el centenario están reviviendo la vieja confrontación con Jean-Paul Sartre, a la vez que la izquierda y la derecha reabren las heridas de la guerra de Argelia –el conflicto no superado por los franceses, como aquí nuestra guerra civil-. La cosa ha llegado a tal punto que se han involucrado en el desaguisado el filósofo Michel Onfray  y el historiador Benjamin Stora.


[Img #16802]En estos tiempos que corren leer a Camus es necesario. Es una reflexión constante sobre la condición humana., sobre todas las ideologías  que alejan al hombre de lo meramente humano, y que definió el escritor como filosofía del absurdo. El quietismo del hombre absurdo que es consciente de la inutilidad de la vida frente al hombre rebelde que lucha y que se opone. Una moral inspirada en la libertad individual, el conocimiento del mal y en el amor a los semejantes. Llamémoslo peste o crisis económica. Si Camus viviera se opondría a la tiranía de la economía, a la brutal ideología neocapitalista, y lo haría de la misma manera que se opuso a la religión, al marxismo y al existencialismo. En definitiva, continuaría oponiéndose a todo aquello que ataca a la dignidad y libertad del ser humano. Un ejemplo a seguir.



@manologild

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