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Laura Bellver
Miércoles, 9 enero 2013
Redes Sociales

Condiciones de uso... ¿o de desuso?

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Instagram prendió la mecha el pasado 17 de diciembre al anunciar cambios en sus términos de servicio. Finalmente, la empresa entonó un mea culpa en materia de comunicación y reescribió algunas de las cláusulas para disipar las dudas: su intención, afirmaron, no era vender las fotografías realizadas por sus usuarios con fines publicitarios. Sin embargo, lo que aparentemente quedó como una confusión ha reabierto una cuestión siempre latente: ¿cuáles son los derechos reales de los internautas sobre los contenidos que comparten, especialmente en sus perfiles en redes sociales? En 360 Grados Press hemos querido poner algo de orden en este asunto de la mano de varias voces expertas.

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Mera curiosidad, la invitación de un amigo o motivos laborales. Sea cual sea la razón de entrada en una red social, la conducta es (casi) siempre la misma: introducir los datos y aceptar las condiciones de uso sin haberlas ojeado siquiera. Sin embargo, los nuevos términos establecidos por Instagram rompieron la tendencia y sembraron el caos hace unas semanas. Probablemente, la principal diferencia con otras plataformas no fue solo que la redacción de éstos pudo dar lugar a equívocos, sino que muchos usuarios estuvieron al tanto de esas condiciones que obvian en un principio y cayeron en la cuenta de que sus derechos podían estar en jaque. “Quizá, si nos leyésemos todo lo que ‘aceptamos’, nunca llegaríamos a utilizar las redes sociales y otras aplicaciones”, concluye Arantxa Herranz (@aherranz), periodista especializada en tecnología.


 

Así, una semana después de este episodio, AppData indicó que Instagram había perdido casi un cuarto de usuarios. Pero lo cierto es que sus nuevas condiciones no diferían apenas de las ya establecidas por otras redes sociales. Por ejemplo, Facebook, actual propietaria de la plataforma en cuestión, establece que puede compartir la información que recibe con “otros usuarios como amigos, socios, los anunciantes que compran anuncios en el sitio web y los desarrolladores que crean los juegos, las aplicaciones y los sitios web” que utilizan sus consumidores. Y algo similar ocurre con otras redes dedicadas específicamente a la fotografía como Flickr. Concretamente, ésta se rige por la política de Yahoo!, a la cual pertenece, de manera que los datos de los registrados pueden ser empleados “para personalizar la publicidad y el contenido que se visualiza, satisfacer las solicitudes de productos y servicios, ponerse en contacto con el usuario, realizar investigaciones y proporcionar informes anónimos para clientes internos y externos”.


 

[Img #16669]Con todo, lo cierto es que la gran mayoría de los que estaban en Instagram se han quedado y el resto de redes sociales no se han visto muy afectadas por el debate. De hecho, Antonio Ortiz (@antonello), director de estrategia online de WeblogsSL y analista tecnológico en Error500.net, se muestra escéptico en cuanto a las consecuencias reales. “Tengo dudas de que al usuario final, incluso enterándose bien de los cambios en las condiciones, le importe como para dejar de usar el servicio. Al final, hay un balance entre lo que obtengo gratis, quién más lo ofrece y qué piden a cambio. Veo probable que a la mayoría de usuarios de Instagram les encaje que pongan sus fotos en anuncios sin percibir dinero a cambio”, reconoce. En la misma línea, Enrique Dans (@edans), uno de los blogueros más influyentes en materia  de tecnología e Internet, también tiene sus reservas al respecto. “Los usuarios están cada vez más alerta a los términos de servicio de aquello que utilizan. Y eso es bueno, porque cada vez somos más conscientes de lo que entregamos o dejamos de entregar. Dicho esto, el caso Instagram fue muy alarmista. No es lo que parecía en un principio, sino que se debió al exceso de celo de ciertas personas”, afirma.


 

[Img #16671]Sea como fuere, lo acontecido con esta red social ha evidenciado aquello que siempre estuvo sobre la mesa. En primer lugar, que las condiciones de uso, a pesar de las dificultades que plantean su carácter transnacional y la precisión propia del lenguaje legal, deberían ser más claras y accesibles para el público. Y, por otra parte, la vulnerabilidad de un derecho como la privacidad en Internet. En este sentido, la transformación del concepto en sí parece clave. “Como dijo Mark Zuckeberg, CEO de Facebook, la privacidad tal y como la conocíamos antes ha muerto. Los usuarios podemos escoger algunas configuraciones de privacidad en las redes sociales, pero no tenemos el poder absoluto, salvo el utilizarlas o no”, matiza Arantxa. “Estamos viviendo un cambio muy fuerte en el sentido de privacidad. Para las generaciones más jóvenes es un valor que no tiene demasiadas connotaciones positivas. Por ejemplo, si no se encuentra nada de una persona en una red social, se concibe casi como negativo”, reitera Enrique.


 

[Img #16670]Este acuerdo en la concepción también se da en las precauciones a tomar para combatir la flaqueza online en cuanto a preservar los derechos individuales: hay que reflexionar antes de actuar. En palabras de Arantxa: “Lo primero es plantearse para qué queremos utilizar cada red social y qué faceta queremos mostrar en ella. Una vez que se han definido las líneas rojas de lo que queremos o no compartir en las redes sociales, se trata de no traspasarlas en ninguna acción”. En definitiva, se trata de que el usuario aproveche su margen de actuación con prudencia. “Si lo que se quiere evitar es cualquier tipo de riesgo, la mejor opción es no compartir nunca nada que no quieras que se difunda. Claro que esto es como recomendar la abstinencia como método anticonceptivo. Al final, creo que deberíamos abordarlo con una mezcla de preocupación por cómo funcionan estos servicios y sentido común. En lo técnico añadiría que vigilásemos a quien damos acceso, y no me refiero a personas. Muchas veces probamos aplicaciones y les damos muchos permisos para leer, guardar, modificar o añadir datos”, completa el director de estrategia online de WeblogsSL.


 

Pero más allá de la actuación propia, existe el dilema de una normativa externa que organice la interacción entre los usuarios y las compañías que ofrecen estas plataformas sociales. ¿Se precisa de un nuevo marco o es preferible que Internet se autorregule? Según Enrique, no es necesario diferenciar entre el plano físico y la Red. “La intralegislación en Internet es absurda y no va a ningún sitio, sino que suele desembocar en leyes de imposible cumplimiento. No hay que legislar para Internet, sino aplicar las leyes que ya existen”, declara. Por su parte, Arantxa confía en la virtud del término medio. “Creo que la mejor regulación es el sentido común de todos los usuarios, pero sí que es cierto que al final hay que establecer límites. No está de más que existan organismos nacionales e internacionales que sean vigilantes para que no se cometan excesos, aprovechando que los usuarios aceptamos casi cualquier cosa sin leerla y que las empresas cambian sus condiciones cuando quieren”, defiende. Por último, Antonio hila más fino en la cuestión. “El debate creo que está más en el uso de datos, quién se los puede llevar y compartir y para hacer qué. Las promesas que traen las tecnologías de Big Data hacen que cosas triviales como compartir fotos de mis hamburguesas no dentro de mucho (¿ya quizás?) puedan impactarme porque una compañía de seguros cruza datos con Facebook para perfilarme y subirme la cuota por mi alimentación”, plantea.


[Img #16680]En cualquier caso, las conclusiones son tan personales como la decisión de entrar en una red social y la determinación de qué parcelas de la vida compartir en ella. Hay aspectos bien sabidos por todos, como que las redes sociales no dejan de ser empresas y que la gratuidad presenta unos contras. De ahí el consenso acerca de leer las condiciones de uso para no comprometer los derechos propios. ¿Realmente se aceptarían si se tuviesen en cuenta desde el principio? La cuestión inicial sigue abierta a nivel individual. Una redacción más asequible de los términos, seguramente, facilitaría planteársela.


@LaBellver

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1 Comentario
Fecha: Martes, 29 enero 2013 a las 16:50
Pedro @tuiterdepedro
hola,la privacidad de los datos y la propiedad de los contenidos en los medios sociales son elementos sensibles e importantes. Los usuarios tienen una forma de proteger sus contenidos a través de las licencias Creative Commons. También existen medios sociales en los cuales en sus condiciones de usos dejan claro que los contenidos de los usuarios son propiedad exclusiva de los mismos, como Yfrog http://yfrog.com/page/tos

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