Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
David Barreiro
Miércoles, 12 diciembre 2012
Pelaezleaks

Atrapado en el ascensor

Marcar como favorita

Se las prometía muy felices nuestro querido Peláez el pasado viernes cuando se preparaba para irse a Valencia a la presentación de un libro para la sección de cultura. Lamentablemente, este humilde plumilla no llegó ni siquiera a salir del edificio del diario en el que trabaja pues su jefe lo encerró en el ascensor por temor a quedarse sin su subordinado favorito.

[Img #16589]Porque Peláez no fue capaz de hacer entender a su superior lo importante que es hacer caso de la realidad y más difícil parece que lo pueda conseguir algún día. De hecho, el martes el director del periódico de provincias pensaba que era en realidad médico de familia y el miércoles creyó que la guía turística de Zaragoza era la mejor novela que había leído en su vida con genialidades por parte del autor como poner de nombre Pilar a una catedral.



Viernes, 7 de diciembre

 

– ¿Y esa maletita, Peláez?
– ¿Otra vez, jefe? ¡Me voy a Valencia!
– ¿Hoy? Pensé que se iba el viernes.
– Hoy es viernes, jefe.
– Se equivoca, panoli, es lunes.
– No, jefe, ayer fue jueves.
– Fue domingo, cenutrio, que por la tarde me deprimí y perdió el Atleti.
– Que no, pesao…

– ¡Oiga! ¡No sea insolvente!
– Querrá decir insolente…
– ¿Tiene dinero, haciendas, posibles?
– Cero.
– Pues eso.
– Por cierto, necesitaré dinero para el viaje.
– Pídaselo a administración.
– No hay nadie en administración, jefe, los echó.
– Mire qué pena, llega usted tarde.
– Pufff… bueno, me voy.
– No se olvide de visitar el acueducto.
– Está en Segovia, jefe.
– ¿También? ¡Putas franquicias! Ya hay lo mismo en todas partes…
– Adiós, jefe.
– Adiós, Peláez ¡Que aproveche el cochinillo!
– Brrr….

 

 

Lunes, 10 de diciembre

 

– ¿Qué tal por Valencia, Peláez?
– Muy gracioso, jefe.
– Lo siento, hijo, no podía dejarle ir.
– Desactivar el ascensor conmigo dentro fue un golpe bajo, jefe.
– Han sido un par de días, hombre, además, le dejé cacahuetes…
– Ya, me muero de sed…
– Y también le di material para trabajar…
– Ya vi las agujas, ya…

– ¿Ha hecho algo?
– Una bufanda, mire…
– ¿Ve? Ha merecido la pena…
– Debería haber ido a Valencia, jefe, era por la cultura.
– La cultura…la cultura... ¿ha desayunado melón hoy?
– No, jefe…
– Pues la cultura es como los melones.
– ¿Por qué?
– No es la época. Y punto.
– ¿Y de qué es la época?
– De tejerme un gorrito con orejeras, que hace un frío que pela.
– Tengo que hacer un reportaje, jefe.
– Como dice el refrán, lo que puedas hacer mañana no lo hagas hoy.
– Es al revés.
– Está bien… tiquismiquis… No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.
– Brrr…

 

 

Martes, 11 de diciembre

 

– ¡Peláez!
– ¿Sí, jefe?
– Pase a mi consulta.
– Será a su despacho, jefe…
– ¿No soy médico de familia?
– Me temo que no, jefe, es usted director de periódico provincial.
– ¿Y qué hago con esta bata blanca?
– Se freía unos churros para desayunar.

– Aaaaamigo… Bueno, venga acá.
– ¿Qué quiere?
– Preguntarle una cosina.
– Usted dirá.
– ¿Qué es lo que han ganado ahora los puñeteros culés?
– Nada por ahora, jefe.
– ¿Y qué celebraban ayer en la calle como locos?
– Protestaban por el ataque al catalán, jefe.
– ¿Han atacado a Serrat?
– No, a la lengua.
– ¿Quíén?
– Wert.
– No me suena.
– Mejor para usted, se lo aseguro.
– Está bien, gracias por la información, puede retirarse.
– Adiós, jefe.
– Adiós, paciente. Y ya sabe, una pastilla cada ocho horas.
– Usted no es médico…
– Ya bueno… usted tómese la pastilla por si acaso…
– ¿Pero qué tengo?
– Gripe aviar. ¡Ah! Y nada de pechuga de pollo.
– Lo que usted diga.
– ¡Siguiente!

 

 

Miércoles, 12 de diciembre

 

– Buenos días, jefe.
– Grandes días, Peláez.
– ¿Ah sí? ¿Y a qué se debe tanta felicidad?
– Acabo de leerme una novela genial, Peláez, lo mejor que he leído en muchos años. Lo único, de hecho.
– ¿Y cuál es?
– Esta… “Zaragoza”.
– Pero jefe…
– Es fantástica, Peláez, la imaginación del autor es desbordante, un genio absoluto.

– Verá, es que…
– ¿Puede creerse usted que llama a una catedral Pilar? ¡Pilar! ¡Como mi cuñada! Es genial el tío…
– Es real, jefe…
– ¡Eso es! ¡ Es tan bueno que parece real! Y tiene intriga, eh… mire… los personajes bailan una danza que llama Jota. ¡Jota! ¿Qué bailes hay que empiecen por jota? Llevo dándole vueltas toda la noche…
– No es una novela, jefe.
– Es mucho más Peláez, es la gran novela de nuestra era.
– Es una guía…
– Exacto, es una guía espiritual, intelectual y literaria. Es el camino a seguir.
– Lo que usted diga, jefe…
– ¿Y sabe lo mejor?
– No…
– El autor ha sacado otro.
– ¿Ah sí?
– Sí, mire… lo acabo de comprar… “Cáceres”… ¡Qué ganas tengo de devorarlo! Mire este capítulo. "La torta del Casar". ¿Qué será eso? ¿Un gran hostiazo? Ufff.... Me voy a mi despacho a leer.
– Nunca le había oído decir eso, jefe.
– He tardado en descubrir la novela, es cierto, pero ahora no pararé, Peláez. No pararé.


Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.


La foto es de Marga Ferrer


 

Noticias relacionadas
Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress