Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Laura Bellver
Jueves, 11 octubre 2012
Arte

El estrellato de Andy Warhol, en Valencia

Polémico, mordaz, inteligente… Y el tiempo ha demostrado que, también, eterno. Así es el “padre” del arte pop. La genialidad de su obra, es decir, llegar al público con aquello que muchos nunca hubiesen calificado de arte, puede disfrutarse hasta el próximo 5 de enero en la capital del Turia en la exclusiva exposición Andy Warhol Superstar. En 360 Grados Press hemos aprovechado la ocasión para conocer de cerca su perfil.

[Img #16105]

Al final de mi vida, cuando muera, no quiero dejar ninguna sobra. Y no quiero ser una sobra”. Estas palabras del artista norteamericano Andy Warhol abren la exposición que el Centro Cultural Bancaja en Valencia acoge actualmente. Y su voluntad, sin duda alguna, se cumple. Porque lejos de cualquier forma de despojo, aquellos que visitan esta muestra tienen la oportunidad de conocer un legado de 63 obras originales de quien es el mayor exponente del arte pop; ese movimiento de mediados del siglo XX que encontró en los elementos de la cultura popular su razón de ser, rompiendo, así, con el elitismo artístico existente.


Procedentes de The Andy Warhol Museum de Pittsburg, las piezas seleccionadas para la ocasión representan una aproximación a la obra y biografía de este polifacético artista entre principios de la década de los 60 y hasta un poco antes de su muerte, en 1987. Así, no faltan las míticas latas de sopa Campbell o sus famosos retratos de personalidades como Marilyn Monroe, Liza Minnelli, Albert Einstein, Michael Jackson, Muhammad Ali o John Wayne. Todo ello, producido por las técnicas de fotografía y serigrafía que permitieron el estilo mecánico, seriado e industrial de Warhol.


[Img #16106]Pero más allá de estas obras de referencia que tanto han proliferado entre la sociedad, hasta el punto de poder toparse con reproducciones de las mismas en cualquier lugar, Andy Warhol Superstar presenta una perspectiva más amplia del artista pop. Por ejemplo, recoge su obsesión por el dinero, con la serie $, y por la muerte, con la silla eléctrica, una representación multiplicada que impacta especialmente por lo crudo de la temática y el juego de colores planos e intensos tan habitual en Warhol. Asimismo, la exposición comprende tres de sus retratos de judíos del pasado siglo, su interpretación de obras maestras de la pintura, como es el caso de El nacimiento de Venus de Botticelli, o su despolitización de la hoz y el martillo propios del comunismo.


De esta forma, a lo largo de la muestra se evidencia la importancia de lo icónico en Warhol, pues éste tuvo la capacidad – o la osadía, según desde el tiempo o el prisma con que se mire – de desmitificar el arte a la par que divinizar la banalidad de la cultura de masas como tal. Este rasgo cobra especial protagonismo en las creaciones basadas en productos de consumo. El envoltorio de una hamburguesa, la caja de unos cereales, la etiqueta de un precio en oferta o una tarjeta de embarque. Cualquier elemento podía ser descontextualizado y tener sitio en un museo tras pasar por sus manos.


Con todo, Warhol cosechó una gran fama en vida, ya no solo como artista plástico, sino también como cineasta, editor de la revista Interview y manager de The Velvet Underground; facetas que desarrolló durante unos años en The Factory, un estudio propio que se convirtió en el punto de encuentro por excelencia de músicos, actores y bohemios de la ciudad de Nueva York. La libertad, el sexo y las drogas se entremezclaron con el arte de Warhol, quien aprovechaba la desinhibición de sus invitados para inspirarse e, incluso, filmar. Aquí fue donde, además, llevó a la práctica su frase de “todo el mundo será universalmente famoso durante, por lo menos, 15 minutos”, pues periódicamente elegía a una estrella a la que promocionar con sus creaciones; una sensación que el Centro Cultural Bancaja ha querido trasladar a sus visitantes mediante una recreación de este espacio.


[Img #16107]A pesar de todo, Warhol no reconocía ningún mérito en su trabajo. “No tengo ningún mensaje concreto. Creo que no hay mejor mensaje que la diversión, así que intentemos ser divertidos”, afirmó sobre el significado de sus obras. “Solo pinto caras de personas, pero no ideas”, respondió cuando fue preguntado acerca de su inspiración. “No hay nada detrás. Si lo quiere saber todo de Andy Warhol, quédese en la superficie, en la de mis pinturas, de mis películas y de mí mismo. Ahí es donde estoy”, concluyó respecto de su existencia. Lo paradójico de su personalidad le costó la admiración de muchos y las reticencias de otros tantos. Quizá, fue un incomprendido, pues perseguía criticar la frivolidad de la sociedad del momento y ésta le convirtió en el centro de eso mismo. También puede ser que solo se dejase llevar por la fascinación que sentía hacía su contexto histórico. O, tal vez, sencillamente aspiraba a pasárselo bien y encontró en la provocación su forma. Sea como fuere, es indiscutible que Warhol ha sido, es y será una auténtica superstar.



@LaBellver

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress