Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Lorena Padilla, Londres
Miércoles, 12 septiembre 2012
Reportajes

El timbre de Whitechapel

Muy probablemente es la campana más famosa del mundo. Vigilante y puntual, desde la Torre del Reloj, el Big Ben tañe las horas en Londres. 360 Grados Press ha visitado la Fundición que fabricó el mítico instrumento que, además, es la compañía de manufacturas más antigua de toda Gran Bretaña.

[Img #15905]Se trata de un edificio que pocos calificarían como pequeño, pero que queda totalmente eclipsado por su coqueta entrada con fachada de madera que parece dar la bienvenida desde la misma calzada. Amanece un día soleado en Londres -de esos que no abundan en esta ciudad- y, a plena luz, resulta complicado imaginar que esa puerta que invita a cruzar su umbral, ha sido testigo de los crímenes más sangrientos sufridos en 1888 en la capital británica.

 

Situada en el distrito de Whitechapel, al este de la ciudad, se encuentra la fundición de campanas más antigua de Gran Bretaña, que lleva el mismo nombre del barrio que la acoge. Ahora es posible pasear por las calles adoquinadas de esta zona sin mirar con el rabillo del ojo a un lado y a otro... sin el temor de ser una de las víctimas de Jack “El Destripador”.

 

[Img #15910]Entre la bruma de la eterna y alargada sombra de la tan potente como macabra huella que ha dejado impresa para siempre el psicópata más famoso de Londres, se halla esta fundición de campanas, que no sólo puede presumir de antigüedad –abrió sus puertas por primera vez en 1570, durante el reinado de Isabel I- también de haber fabricado el carillón que, sin moverse de la ciudad inglesa, ha dado la vuelta al mundo: el Big Ben. Tal es la fuerza mediática de esta campana, que la torre del reloj de Westmisnter desde la que repica con puntualidad, adoptó su nombre. Recientemente, la archiconocida torre ha sido rebautizada como ‘Elisabeth Tower’, en honor a la monarca Isabel II. Pero, a decir verdad, tal es el cariño de los británicos hacia el Big Ben que en Londres nadie –en fin, diremos ‘prácticamente nadie’- rinde pleitesía a la soberana en esta cuestión.   

 

Porque la campana insignia de Londres no llegó ayer a la ciudad. Según explica en inglés Amanda Davis, una de las empleadas de la fundición, el Big Ben fue fundida el 10 de abril de 1858, pero no fue hasta el 11 de julio del año siguiente cuando la enorme campana sonó [Img #15906]en la ciudad del Támesis por primera vez. El reloj, no obstante, movió sus varillas el 31 de mayo de 1859. Pero el tañido resonó en la gran ciudad sólo un par de semanas porque las agujas se pararon por completo. No sería la primera vez que fallaría, pues en septiembre la nueva campana se agrietó, al parecer, porque el martillo que la golpeaba para marcar la hora era demasiado grande. La herida fue tal que la gran campana enmudeció durante cuatro largos años. Durante ese tiempo, tomó el relevo uno de los cuartos que, en punto, repicaba la hora. El coste total del reloj, los carillones y su instalación en la Torre del Reloj alcanzó las 22.000 libras, según fuentes del Parlamento británico.

 

Enigmática

Imperiosa y casi divinizada, la campana del Big Ben entraña misterio incluso en el origen de su bautizo. Hay quien apunta a que debe su nombre a Sir Benjamin Hall, el primer Comisionado de Obras, que trabajó entre 1855 y 1858; pero también hay quien corre la voz en favor de Ben Caunt, un boxeador campeón de peso pesado de la década de 1850. Ni siquiera en la fundición donde nació se atreven a decantarse por una u otra leyenda. Tampoco en el Parlamento británico, que ofrece ambas versiones y, aunque apunta a que posiblemente sea más cierta la primera, no concreta con exactitud cuál de las dos (o tal vez ninguna) es la que realmente merece entrar en la Historia. Ese detalle, eso sí, no deja de tejer el halo enigmático que rodea a la que llaman la gran campana.

 

[Img #15908]Porque pequeña, no es. El Big Ben pesa trece toneladas y media, mide 2’2 metros, su diámetro es de 2’7 metros y el martillo que la hace sonar alcanza los 200 kilos. Al escuchar las proporciones y medidas, rápidamente, la mente intenta buscar alguna comparación para poder hacerse una idea de su tamaño real. Pero nada mejor que observar la puerta de la fundición desde dentro, pues una plantilla del perfil del molde del Big Ben rodea el quicio.

 

Hasta ahora, el Big Ben era la pieza más grande construida en la Fundición de WhiteChapel; un puesto de honor que le ha arrebatado recientemente la campana encargada de anunciar la apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, que marca 27 toneladas en la báscula.

 

Esta compañía de timbres, desde luego, no pasa desapercibida. Tampoco para la Familia Real. El Jubileo de Diamantes de la soberana Isabel II no sólo fue motivo de orgullo para miles y miles de británicos que vitorearon con fervorosa pasión a su reina, también resultó ser una oportunidad para la fundición para volver a colarse en otro hito. Las campanas instaladas en el barco que anunciaba la llegada de la Familia Real en el desfile en el Támesis, también son suyas.

 

[Img #15919]En la Fundición se muestran altamente orgullosos de estar detrás de las campanas británicas más famosas e importantes. Tanto es así, que la propia sede es un pequeño museo con documentos y fotos históricas (como cuando Isabel II la visitó). Entre carillones antiguos y muebles de madera, un video reconstruye el momento en el que un carruaje especial tirado por dieciséis caballos blancos transportó el Big Ben por el puente de Westmisnter. “Es uno de los grandes acontecimientos, sin duda alguna”, insiste Amanda Davis ante la pantalla.

 

Pero entre grandes eventos, leyendas sangrientas y suculentos carillones que alimentan buenos titulares de prensa, los trabajadores de la Fundición de WhiteChapel siguen desarrollando un oficio antiguo y curioso, como es fabricar campanas o, lo que es lo mismo, continúan convirtiendo kilos y kilos de metal en auténticos timbres melódicos.



@Lorena_Padilla

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
5 Comentarios
alfonso
Fecha: Jueves, 20 septiembre 2012 a las 13:55
Que lastima que queden pocas fabricas artesanales y como estas tan curiosas, ademas es preferible que se utilice el hierro para fabricar campanas en vez de fabricar armas.
Pepi
Fecha: Lunes, 17 septiembre 2012 a las 17:42
Me gustado mucho este reportaje ha sido muy interesante leerlo. Además, acompañado de unas bonitas fotos
angels
Fecha: Lunes, 17 septiembre 2012 a las 13:52
Muy interesante el articulo, y como dice el dicho, nunca te acostaras sin saber una cosa mas
María
Fecha: Domingo, 16 septiembre 2012 a las 10:48
Menos que aun se fabrican cosas en Europa tan interesantes como ésta y no son made in China
Paco
Fecha: Domingo, 16 septiembre 2012 a las 10:04
Muy curioso. No sabía que unas campanas no se fabricasen en serie

360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress