Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Laura Bellver
Miércoles, 5 septiembre 2012
Entrevista

"Hacer un cómic es como visitar al psicólogo"

Decir que es el autor de la novela gráfica y posterior película Arrugas sería una buena presentación, pero su perfil quedaría reducido a la mínima expresión. Porque esta semana en 360 Grados Press nos hemos citado con un profesional de bagaje que nos ha abierto su mundo, desnudado su experiencia y deshecho convencionalismos.

[Img #15852]Sus ilustraciones restan hacinadas en el suelo. Un ordenado caos reina en la sala. Los montadores se afanan por colocar cada pieza en su sitio con vistas a una auténtica armonía final. Él organiza, supervisa y participa en la faena. Se trata de Paco Roca, quien estos días prepara una exposición acerca de su trayectoria. Para quienes no le conozcan, él es uno de esos afortunados que han hecho del sueño de su infancia una profesión de la que vivir: dibujante de cómics. “Cuando era pequeño era como recrear cosas que a mí me gustaban. Y lo sigue siendo. Aquí lo construyes todo como tú quieres. El cómic es el terreno en que el más te puedes sentir como una especie de dios”, afirma.

 

Deidad o no, lo que no cabe duda es de que Paco se ha convertido en un referente en el gremio. El Salón del Cómic de Barcelona, los festivales de Lucca y Roma o los Premios Dolmen así lo acreditan, entre otros reconocimientos. En la lista también se encuentra el Premio Nacional del Cómic de 2008, el cual le fue otorgado por Arrugas, una novela gráfica que el pasado 2011 fue llevada a la gran pantalla y ha recibido, asimismo, dos premios Goya este año: mejor largometraje de animación y mejor guión adaptado. Sin duda, un antes y un después en el curso profesional que el autor sopesa con prudencia. “Es contradictorio. Creo que el gran trauma de dibujantes, escritores, directores de cine o músicos es que vivimos en una sociedad en la que hay una gran cantidad de novedades. La única forma de luchar contra eso es bien una buena campaña publicitaria, bien, como en mi caso, haber tenido un éxito. ‘Arrugas’ ha logrado que todo lo que he hecho posteriormente haya tenido atención mediática. También que los lectores echen la vista atrás, pues todo lo que había hecho hasta entonces se ha reeditado. Pero, en contrapartida, parece que siempre estés hablando de lo mismo. Es como esos cantantes a los que siempre les piden la misma canción concierto tras concierto”, confiesa.

 

Aficionados y entendidos le conocen bien. Y aquellos que decidan hacer retrospectiva pronto comprenderán – y descubrirán – de qué habla. Porque del mismo modo que la vejez y el alzhéimer coparon su atención en determinado momento dando lugar a Arrugas, otros muchos temas han sido objeto del interés de este autor a lo largo de los años. La guerra civil (El Faro, 2004), la sociedad presente (Las calles de arena, 2008), autores admirados (El invierno del dibujante, 2010) o la propia vida del dibujante (Memorias de un hombre en pijama, 2011) son algunos de ellos en su pasado más reciente; todos semejantes en esencia. En palabras de Paco: “En el fondo, todas las obras hablan de mí. Siempre cuento historias que me preocupan. Es un punto de vista más o menos egoísta. Pero para mí hacer un cómic es como una visita al psicólogo, porque te analizas y sacas una parte de ti que necesitas comunicar. Todos mis cómics cumplen eso”.

 

[Img #15853]Así, lejos queda el estereotipo del cómic como un género de culto ligado a superhombres. Al menos, poco a poco. Porque cada vez son menos los asuntos que no se tratan en sus páginas y cada vez más quienes se atreven a experimentar en ellas. “Todavía hay muchos prejuicios. Para la gente que no tiene cultura de cómic, éste sigue siendo manga, superhéroes o infantil. Pero los que nos dedicamos a esto y los lectores habituales sabemos que hay un montón de cosas, como Maus, que ganó un Premio Pullitzer. Creo que es solo un desconocimiento del medio. Mucha gente se quedó en sus lecturas de infancia y no ha profundizado más allá en lo que hay”, opina Paco. Este avance se corresponde, también, con una evolución que ha acontecido tanto internacional como nacionalmente, con sus correspondientes particularidades. “El cómic sigue siendo una lectura para niños y jóvenes, pero ahora empiezan a haber historias para adultos que hablan de cualquier tema. Yo creo que esta es la gran diferencia de los últimos 20 ó 25 años. En cuanto a España, hemos tenido como un resurgir en los últimos tiempos. Tuvimos una época dorada con los cómics de la editorial Bruguera, pero se perdió. En los 80 apareció un tipo de cómic más underground, pero también se perdió. Y ahora estamos consiguiendo otro tipo de público y de ventas”, reflexiona este autor.   

 

Sea como fuere, hay un principio que no varía con el paso del tiempo. Y éste es el proceso de creación. “Todo surge de la necesidad de contar algo. Si no surge esa necesidad, no hay nada”, enuncia Paco. Es decir, solo una vez encontrado el ‘qué’ es cuando se puede poner en marcha la maquinaria del ‘cómo’. Aquí, la documentación es el primero de los pasos, al cual le sigue la escritura del guión y la realización de bocetos. En último lugar, el dibujo propiamente dicho, la parte que menos prefiere el autor. “Lo que más me gusta es concebir la historia, saber lo que voy a contar y darle forma. Digamos que la es parte más creativa, el guión y el storyboard. A partir de ahí, todo es más mecánico y más tedioso, pero necesario también”, declara éste. En total, un trabajo que perfectamente puede ocupar dos años.

 

[Img #15851]Sin embargo, si algo agrada realmente a Paco, esto es viajar lápiz en mano. Sus llamados ‘cuadernos de viaje’ son buena prueba de ello. “Siempre voy con una libreta y siempre dibujo allá donde voy. Es lo que más he disfrutado dibujando, porque cuando haces una ilustración o un cómic, ese trabajo lo haces con el miedo de que luego va a ser juzgado por quien lo compre o lo vea. Sin embargo, estos cuadernos los hago solamente para mí”, aclara. El deber le impone a veces otras pautas, como es el caso de las ilustraciones publicitarias o editoriales, pero la regla de ser fiel a uno mismo también es aplicada en sus novelas gráficas. “Digamos que en el cómic, aunque vaya a unos lectores que quieres que te compren, el cliente eres tú. Entonces, no te puedes engañar: yo hago el cómic que me gustaría leer. Es algo muy personal”, concluye.

 

Con todo, este ‘dibujante ambulante’, como él mismo se define, sigue tanteando el hábitat de la ilustración, ése que le cautivó desde bien pequeño y que hasta día de hoy le ha servido de oficio, de terapia y de manera de vivir. Un afortunado, sí, pero que ha hecho méritos.


 

Los interesados en la obra de Paco Roca pueden recurrir a su página web, seguirle en Twitter o visitar la exposición que hasta el próximo 12 de octubre acoge el MuVim de Valencia.

 

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress