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Adrián Cordellat
Miércoles, 1 agosto 2012
Museos

Dos horas sin tregua en el Prado

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Cada día, de 18.00 a 20.00 horas, el Museo Nacional del Prado abre su colección permanente de forma gratuita al público. Se cuentan por decenas las personas que aprovechan esas horas para disfrutar de cerca de algunas de las obras pictóricas más emblemáticas de la historia. 360 Grados Press quiso ser testigo por un día del ajetreo y de los andares sin tregua de aquellos que cuentan con dos horas para empaparse de arte e historia. Comienza la cuenta atrás.

[Img #15783]Pese a las colas que pueden llegar a formarse, el acceso al Museo Nacional del Prado se hace de forma rápida y ordenada. Entrada en mano, la Puerta de los Jerónimos marca el punto de partida de dos horas frenéticas en las que gran parte del tiempo se pierde en el camino entre obra y obra. La inmensidad del museo y sus múltiples recovecos provocan una estampa habitual: la de visitantes intentándose situar en el plano del Prado. Buscando, a veces sin mucho éxito por el estrés que provocan las prisas, la sala donde encontrar la obra objeto de su devoción.


Desde el vestíbulo central de la colección permanente, que hace las veces de punto de información, uno puede acceder de forma sencilla a la sala 60a. Allí espera uno de los clásicos de Sorolla, ‘Chicos en la playa’, donde el pintor valenciano conjuga dos de los temas que fueron objeto de su atención en muchas de sus pinturas, los niños y la playa, en una escena cargada de luz y expresividad.


Cerca, en la sala 64, empieza uno de los espacios dedicados a Francisco de Goya. Los fusilamientos del 3 de mayo en Madrid, seguramente una de sus obras más reconocidas, obliga al visitante a intentar apreciar todos y cada uno de los detalles, como esa luz que ilumina a los héroes madrileños que se levantaron contra la ocupación francesa. Una luz que escasea en las pinturas negras del artista nacido en Zaragoza. La sala 67 está dedicada a ellas, a estas obras de pigmentos oscuros y temas sombríos, como ‘Saturno devorando a su hijo’, una de las más expresivas, símbolo universal del miedo a perder el poder.


[Img #15786]Nada mejor para huir del tenebrismo que desplazarnos hasta la sala 56a. Allí el colorido de El Bosco nos espera con ‘El Jardín de las Delicias’, un tríptico abierto que muestra en tres escenas el paso del Paraíso al Infierno, la decadencia de una civilización que se entrega a los placeres mundanos y a los pecados. Una obra compleja y enigmática, reconocible como pocas, que abre paso hacia la sala 56b, la sala de ‘La Anunciación’ de Fra Angelico, un retablo pintado para el convento de Santo Domingo en Fiesole, cerca de Florencia, y que constituye una de las obras de referencia del museo.


Antes de coger el ascensor que nos lleva a la primera planta, uno aún tiene tiempo de apreciar en la sala 49 ‘El Cardenal’ de Rafael, que muestra la capacidad del artista italiano de pintar a las personas casi más reales de lo que son, con ese juego de luces que otorga al cuadro unos espectaculares contrastes cromáticos. Abandonado el ascensor, la primera planta del Museo del Prado invita al visitante a perderse en la grandeza de la pintura de Velazquez. ‘Las Meninas’ en la sala 12, ‘Los borrachos’ en la 10 y ‘La rendición de Breda’ en la 9 reclaman su tiempo.


[Img #15785]Extasiados por la belleza de las obras de Velazquez, el tic-tac del reloj inicia su cuenta atrás. Tiempo justo para en las salas 8b, 9b y 10b adentrarnos en el fascinante universo de El Greco y de algunas de sus obras más emblemáticas: “La anunciación”, “La trinidad” o “El caballero de la mano en el pecho”, una de las obras maestras del renacimiento español. Mientras contemplamos esta última suena a nuestras espaldas la voz de una de las empleadas del Prado invitándonos a ir abandonando el museo.


Nos quedamos sin ver a Rubens, Tintoretto o Caravaggio. También sin apreciar con detenimiento muchas de las obras que nos hemos encontrado en nuestra carrera de 120 minutos por el Museo. Nos volvemos a encontrar en la salida con muchos de los que hace un rato intentaban situarse en el Prado mapa en mano. Ellos cogieron otros itinerarios. Quizás vieron a Rubens. Es posible que se perdieran a Velázquez. Dos horas entre tanta obra maestra dan para poco. Mañana a las 18.00 horas comienza una nueva carrera contra el crono por el Prado.


@acordellat

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