Miércoles, 25 julio 2012
Exposiciones

Hopper, realismo americano en Madrid

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Adrián Cordellat

El Museo Thyssen-Bornemisza acoge desde el pasado mes de junio la que muchos consideran la exposición del verano. La obra de Edward Hopper, tan desconocida como admirada en Europa, cruza por fin el Atlántico para deleite de españoles y franceses, que durante los próximos meses podrán apreciar las pinturas del mayor exponente del realismo americano, un artista que se apoyó en las técnicas del cine para mostrar las miserias de la vida cotidiana en la América de la Gran Depresión.

[Img #15758]Edward Hopper (Nyack, 1882-Nueva York, 1967) tiene revolucionado al Museo Thyssen-Bornemisza. Europa le debía una gran exposición al artista americano, y la colaboración entre el museo madrileño y los Museos Nacionales de Francia ha despertado el interés de un público que, quizás por desconocimiento, quizás por admiración, llena a todas horas en estas largas jornadas de verano la sala de exposiciones temporales del Thyssen.


Ante ellos, y encabezada por un autorretrato del propio Hopper, se abre una gran exposición a la que, para ser perfecta, sólo le falta la presencia de NightHaws (1942), seguramente la obra más emblemática del artista americano, de la que el Museo de Chicago no quiso desprenderse. Un paseo cronológico por las distintas etapas artísticas del pintor recorre la existencia de un Hopper que no pudo vivir de su arte hasta 1.925, ya con 43 años a sus espaldas y casi tres décadas como ilustrador y grabador, una profesión que detestaba pero que le procuraba un sueldo. Como muchos otros artistas, los coleccionistas que luego matarían por sus obras tardaron mucho tiempo en fijarse en él.


La exposición refleja a la perfección la pasión de Hopper, bien temprana, por la arquitectura y los escenarios teatrales. La Casa Solitaria (1.922), Casa junto a la vía del tren (1.925), cuya imagen inspiró a Hitchcock la siniestra mansión de Psicosis, Casas en Squam Light, Gloucester (1.923) o Dos en el patio de butacas (1.927), dan fe de éste interés por la arquitectura de la época y el mundo teatral y cinéfilo.


El tratamiento de la luz, la situación de los personajes, la atmósfera y la profundidad dan a las obras de Hopper un enfoque sumamente cinematográfico. Una técnica que maravilla especialmente en algunos de sus cuadros más emblemáticos, esos en los que representa el vacío de la vida urbana en la América de entreguerras y que le convirtieron en el mayor exponente del realismo americano en su afán por mostrar la vida cotidiana de una sociedad marcada para siempre por la Gran Depresión.


[Img #15759]Obras en las que se puede palpar la tristeza. La desolación. El silencio. Mujeres (en la mayoría de ocasiones era su propia mujer la que hacía de modelo) mirando al más absoluto vacío. Solas o acompañadas. Pero siempre inmóviles y silenciosas. Mirando por esas ventanas que no llevan a ninguna parte. Sentadas en cafés repletos que hacen aún más inmensa su melancolía. La melancolía de una generación que, entre guerra y guerra y con una crisis económica de por medio, hizo del desarraigo su forma de vida. Habitación de hotel (1.931), Habitación en Nueva York (1.932), Sol de Mañana (1.952), Hotel junto al ferrocarril (1.952) o Mañana en Carolina del Sur (1.955) marcan un tramo final de la exposición que refleja como ningún otro el espíritu artístico de Hopper.


Twitter presente en la exposición

Twitter no quería perderse la exposición dedicada a Edward Hopper, así que el Museo Thyssen-Bornemisza ha ideado un concurso como punto y final de la exposición que, además, muestra la influencia que el cine tuvo en el artista americano. Subidos a unos improvisados escalones, más o menos a la altura que debió estar Hopper mientras pintaba Sol de Mañana (1.942), los visitantes tienen que apuntar con el objetivo de la cámara de su Smartphone a un marco que aparece colgado.


Tras ese marco está representada la reproducción en tres dimensiones y en un set cinematográfico de la obra. Una vez realizada la foto, uno tiene que imaginar, si no lo ha hecho ya durante el recorrido de la exposición, en qué piensa esa mujer que mira al vació a través de la ventana. La reflexión de cada cual junto a la fotografía han de publicarse en Twitter bajo el hashtag #HopperThyssen.


*Reproducciones cedidas por la pincoteca.

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