Miércoles, 11 julio 2012
Viajes

La Ibiza tranquila, paraíso mediterráneo

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Adrián Cordellat

Más allá de las discotecas y del ambiente nocturno. Más allá de los cuerpos esculturales bronceados por el sol. Más allá del turismo de masas atraído por la música House. Más allá de todo ello, y apenas a unos kilómetros de distancia, la Ibiza tranquila se presenta al visitante como un auténtico paraíso por descubrir. Playas de ensueño, pequeños pueblos blancos que enamoran, carreteras secundarias que reavivan la pasión por conducir, verdes y azules que se mezclan en el horizonte. 360 Grados Press se adentra en la otra Ibiza.

[Img #15676]Cual Jardín del Edén, Ibiza pone al alcance del visitante su propio árbol del conocimiento del bien y del mal en forma de noches interminables, cuerpos de infarto y  macro discotecas que abren sus puertas cada verano y desaparecen con los primeros síntomas del otoño. No está de más pasarse por alguna de ellas, siempre que los prohibitivos precios de las entradas lo permitan. La noche ibicenca da más valor si cabe a la Ibiza tranquila. Un paraíso a descubrir por quienes consiguen ahuyentar los cantos de sirena con los que cada noche las discotecas de la isla intentan encandilar a aquellos que no pueden resistirse a los encantos de la manzana.


Superada la noche, con la energía que aporta el aire fresco de las primeras horas de la mañana y con el depósito del coche lleno de gasolina, los 41 kilómetros de norte a sur y los 15 de este a oeste que marcan los límites de la isla ofrecen al viajero un sinfín de posibilidades. Desde las calas y playas que bañan los 210 kilómetros de costa hasta las espectaculares puestas de sol, pasando por los pueblos de interior, que relucen con el blanco de sus casas entre enormes pinos que tiñen de verde el paisaje.


[Img #15683]Estos últimos son una de las señas de identidad de Ibiza. Sus cuidadas calles, el blanco radiante de sus edificios, su encanto natural… San Mateu, Santa Agnès, Santa Gertrudis, Sant Carles. Pequeños núcleos de población, en algunos casos limitados a una Iglesia y un bar. El silencio, la tranquilidad y la paz llevadas a su punto máximo en unas calles que por momentos parecen ancladas en el tiempo. Alrededor, el verde de los pinos que todo lo impregna. Y el aroma a Mediterráneo, cuyo azul turquesa nos asalta en todo momento, tras girar cualquier curva en la carretera.


Unas carreteras que hacen las delicias de aquellos que disfrutan conduciendo, especialmente si se atreven a abandonar las carreteras principales para descubrir las secundarias. Pequeñas vías asfaltadas, por las que apenas pasan vehículos y en las que con dificultad consiguen pasar a la vez dos coches, que circulan por el interior de la isla ofreciendo un remanso de paz y unas vistas inolvidables.  El sueño de todo viajero para recuperar la pasión por conducir. Esa que muchas veces se pierde entre las aglomeraciones de tráfico de las urbes modernas.


[Img #15685]Un tráfico del que tampoco se libra la isla. Especialmente en los núcleos de población de Ibiza y San Antonio. Ésta última ciudad, posiblemente la que más desentona en todo el conjunto por sus luces de neón y su apuesta por el turismo de masas británico, tiene sin embargo una de las mejores puestas de sol. Ya sea desde el Café del Mar o desde Kumharas, uno tiene la posibilidad de apreciar esta maravilla de la naturaleza al ritmo de música chill out. También tiene cerca San Antonio una de las mejores playas de [Img #15682]Ibiza, Les platges  de Comte, un paraíso de aguas cristalinas y calmadas. Una piscina en medio del Mediterráneo.


De playas de ensueño y de rincones marítimos únicos también sabe el norte de la Isla. Desde Santa Eulalia a Sant Miquel la carretera es una sucesión de calas en las que mar y vegetación se unen formando un todo que no admite comparación. Por el camino uno puede pararse en el mercado Hippie de Es Canar. Aunque si de verdad queremos conocer el espíritu hippie de Ibiza (o lo poco que queda de él), lo ideal es conducir hasta San Miquel y, después de apreciar las espectaculares vistas panorámicas que ofrece la Cova de Can Marçà, acercanos a la Cala Benirràs. El último reducto hippie de Ibiza está en esta preciosa cala en la que cada día decenas de personas se unen al ritmo de los timbales para ver una de las puestas de sol más impresionantes.


Desde Ses Salines a Kumharas. Desde Santa Eulalia a Sant Josep. Desde Sant Vicent a Sant Mateu. La otra Ibiza, la Ibiza tranquila, está en todas partes. Esperando tras la puerta de cualquier discoteca.

@acordellat

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1 Comentario
estefania
Fecha: Jueves, 12 julio 2012 a las 11:32
Simplemente, fantástica Ibiza, da más ganas aún de irse de vacaciones. Enhorabuena por haberla disfrutado!!
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