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David Barreiro
Miércoles, 6 junio 2012
Humor

El peor de los tiempos

Vivimos el peor de los tiempos, como diría Dickens, especialmente para una profesión vilipendiada y ultrajada como el periodismo, que ha de afrontar situaciones límite cada día. Pasaron los días de vino y rosas y tan solo queda resaca y tallos secos, los rescoldos del ayer, y en la redacción del periódico de provincias de Peláez el ascensor sigue averiado y solo se puede subir mediante polea.

[Img #15425]Además, el ínclito jefe ha de tomar la difícil decisión de despedir a gran parte de la plantilla y, para colmo de males, el consejo de administración –los cuervos– le han pedido que vaya a Madrid para anunciarle nuevos recortes. Es el peor de los tiempos y de ahí el laconismo del jefe de Peláez que piensa que la vocación es una petaca metálica llena de whisky que guarda en el cajón de su mesa.

 

 



Jueves, 31 de mayo


– Jefe, ¿no es ya hora de reparar el ascensor?
– Demasiado caro, Peláez. ¿no le gusta subir en polea?
– Me da algo de vértigo.
– Tómese un Soberano antes de cogerla, es lo que yo hago.
– Lo probaré, pero… por otro lado, tener al director de publicidad acarreando a los redactores…
– Algo tiene que hacer, Peláez, ahora que no hay anunciantes.
– Ya, eso es cierto. jefe
– Como siempre, súbdito. Y ahora, póngase a trabajar. ¿en qué anda metido?
– Preparo un reportaje sobre la Eurocopa.
– ¿La Eurocopa? ¿Le puedo dar mi opinión?
– Por supuesto, para eso es el mandamás.
– Para mí la mejor copa de Europa es un escocés con dos piedras de hielo en vaso ancho. ¡Ummm… babeo de pensarlo!
– Bueno, el reportaje es sobre fútbol…
– No me líe, Peláez, no tengo tiempo para malgastar palabras.
– Lo siento, jefe.
– Bueno, siga escribiendo y nada de negritas.
– ¿Por qué?
– Es un derroche de tinta, Peláez.
– ¿Y cómo destaco informaciones, con hipérboles?
– No, dibujitos tampoco, somos una revista seria.
– Somos un periódico, jefe.
– Pero serio, ¿no?
– Sí.
– Pues eso.


 

Viernes, 1 de junio

 

– ¿Sabe qué no soporto, Peláez?
– ¿La mentira, jefe?
– No, la mentira me la sopla
– ¿El deshonor?
– El deshonor es esencial, Peláez, esto es la vida no el Quijote.
– ¿Entonces el qué, jefe?
– La economía, la puta economía ¿por qué todos en este país hablan como si fueran economistas? ¿No se puede hablar de otra cosa, carajo?
– Es el peaje por la recesión, una especie de deuda soberana.
– ¿Pero por qué está en todos lados?
– Es la ley de la oferta y la demanda.
– ¿Y no se puede hablar de las personas?
– Desde luego, jefe, hay muchos tipos de interés ahí afuera.
– Alguien con bigote, como don Vicente del Bosque.
– Sería una inversión segura, jefe.
– Deberíamos encontrar un punto medio, Peláez.
– Cierto, jefe, un precio de equilibrio.
– En fin, Peláez, da gusto hablar con usted. Ver que estamos en sintonía, que queremos otra cosa…
– Somos tipos de cambio, jefe.
– Exacto. En fin…por lo menos es viernes, ¿qué va a hacer el fin de semana?
– Escribir un reportaje sobre la gran depresión.
– ¿El cañón del Colorado? Perfecto, hasta el lunes entonces.
– Hasta el lunes negro, jefe.


 

Lunes, 4 de junio

 

– ¿Qué le pasa, jefe? ¿Por qué maldice?
– Estoy de bajón, la leche puta.
– ¿Por qué?
– Tengo que despedir a doce redactores, Peláez, y eso nunca es fácil.
– Solo somos siete, jefe.
– ¡Peor me lo pone, carajo!
– ¿Y qué piensa hacer?
– ¿Usted qué cree? Valoraré los pros y los contras, haré un análisis DAFO de la situación, estudiaré las posibles consecuencias a corto, medio y largo plazo, me interesaré por las circunstancias personales de cada uno sin dejar de sopesar la incidencia que mi decisión tenga en nuestra otrora prestigiosa y hoy maltrecha cabecera…
– ¡Caramba, jefe! Es usted un hombre recto.
- Lo único que me faltaba ya era ser chepudo, Peláez.
– ¿Cuándo tiene que tomar la decisión?
– El lunes día cuatro.
– Eso es hoy, jefe.
– ¿Qué quiere decir con hoy?
– El día presente
– No me joda.
– Lo lamento...
– Está bien, pues dígame un número del uno al siete.
– El cuatro
– Se ha librado. Que pase el siguiente.

 

 

Martes, 5 de junio

 

– ¿Y esa maleta, jefe?
– Me voy a Madrid, Peláez.
– ¿A qué?
– A ver a los cuervos. Me han llamado con carácter de urgencia, parece ser que quieren hacer más recortes.
– Llevamos siete meses escribiendo sin acentos, jefe, no sé qué más podemos hacer.
– Algo inventarán, cualquier día el periódico lo tendrán que completar los lectores, como un autodefinido.
– ¡Qué debacle!
– Absoluta, Peláez, absoluta.
– ¿Y qué lleva ahí, en esa bolsa?
– Cacahueses [sic]
– ¿Para el viaje?
– No, voy con Ryanair, no aceptan comida masticable.
– ¿Y entonces?
– Es por si me acerco a la Feria del Libro.
– ¿Y qué tiene que ver la Feria del Libro con los frutos secos, jefe?
– ¿No es lo que se hace? ¿Tirar cacahueses [sic] a los escritores que están ahí enjaulados?
– No, eso se hace en el zoo a los monos.
– ¿Pero los escritores no son esos bichos feos con el culo rosa pelado ?
– Solo algunos, jefe, solo algunos. Creo que usted se refiere a los papiones
– ¿Papiones? No me suena… ¿Y qué carajo hacen los escritores, entonces?
– Firman libros.
– ¿Firman libros? Menudo rollo, ¿no?
– Si usted no es mitómano, puede que sí
– ¿Mitómano? Un respeto, Peláez, puede que empine algo el codo por las tardes, pero de ahí no paso.
– Perdóneme usted, jefe.
– Le perdono, Peláez, usted no es culpable de su ignorancia.

 

 

Miércoles, 6 de junio


– Hola jefe.
– Um
– ¿Se encuentra bien?
– Um
– Me voy a cubrir la rueda de prensa del entrenador del equipo local de patinaje sobre roña.
– Um
– Puede que no vuelva ya hoy, que me vaya directamente a casa…
– Um
– Y mañana… me iré de vacaciones…
– Um…
– ¿A qué se debe ese laconismo, jefe?
– No tiene nada que ver con el lacón, Peláez, he comido macarrones.
– ¿Y por qué está así de cabizbajo?
– Ya nada me motiva
– ¿No le motiva la actualidad?
– Cero
– ¿Qué me dice del filo de la noticia?
– Me la pela
– ¿Y el vértigo de una primicia?
– Refanfínflamela
– ¿Ha perdido la vocación, jefe?
– No, creo que está ahí, en el cajón.
– ¿Aquí?
– Sí, ábralo.
– Esto es una petaca, jefe.
– ¿No se refería a eso?
– No, me refería a una inclinación natural hacia algo
– Glup, glup
– ¿Qué hace?
– Inclino naturalmente la vocación esta hacia mi cuello, Peláez y, por cierto, sabe a whisky.
– No tiene usted remedio, jefe
– No crea, ya me encuentro mucho mejor. ¡Hala, a trabajar!



Puedes seguir a diario las conversaciones entre Peláez y su jefe en los #pelaezleaks que rescatamos en la página oficial de 360 Grados Press en Facebook.


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