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Laura Bellver
Miércoles, 30 mayo 2012
Entrevista

"La fotografía es una forma de vida y una forma de lucha"

Parece que su trayectoria se escribe a golpe de casualidades, pero tener las ideas claras ha contribuido sobremanera a trazar el camino que le ha llevado al presente. El premio World Press Photo 2012 le ha puesto en boca de todos, así que él se esfuerza aún más por mantener los pies en el suelo. Oriente Próximo es su escenario y una cámara, su arma. Ambos elementos le han permitido desarrollar el estilo de vida en el que realmente cree. En 360 Grados Press hemos entrevistado a Samuel Aranda, un fotoperiodista fiel a sus principios.

[Img #15377]Tus inicios en fotoperiodismo fueron precoces: con tan solo 19 años ya trabajabas en ello. ¿Cómo te adentraste en esta profesión?

Fue un accidente. Yo no tenía ningún tipo de vocación. Pintaba grafitis y vivía en un barrio de las afueras de Barcelona bastante complicado. Hacía fotos de mis grafitis y nunca pensé en vender fotografía, pero había mucha problemática social y empecé a hacer fotos de ello. Un día, un periódico me compró fotos. Se me encendió la bombilla y pensé que a lo mejor podía vivir de esto. Luego pasé a trabajar para la compañía del gas: miraba contadores por las casas, lo cual me permitía estar en una moto dando vueltas todo el día por la ciudad y estar haciendo fotos de lo que veía. Al principio, a lo mejor vendía cinco fotos al mes, luego diez, luego quince… Y al final pude vivir de esto.

 

Estos inicios ‘accidentales’ te llevaron a estar dos años más tarde, con 21 años, cubriendo el conflicto palestino-israelí. ¿Cómo fue la experiencia?

También fue accidental. Yo no tenía ningún interés ni idea de lo que pasaba, pero nunca había salido de Europa y quería viajar. Uno de mis mejores amigos en Barcelona era israelí y otro, palestino; pero no podía quedar con ellos dos a la vez. Eso me suponía un choque brutal. Entonces mi amigo israelí me invitó a Tel-Aviv para conocer a su familia y explicarme porqué odiaba a los palestinos y mi amigo palestino me invitó a Ramala a conocer porqué odiaban a los israelís. Me ofrecieron casa, solo me tuve que pagar el billete de avión y me quedé atrapado en el mundo árabe hasta ahora.


Como bien dices, llevas mucho tiempo en contacto directo con Oriente Próximo. ¿Crees que Occidente retrata esta parte del mundo con el objetivo correcto?

En el mundo árabe hay cosas muy negativas, igual que en nuestra sociedad. Yo siempre hago una comparación: Aquí, en España, tenemos un problema muy grave que es el de la violencia doméstica. Lo que hacen los medios de comunicación europeos sobre el mundo árabe es como si los medios árabes vinieran aquí y solo documentasen ese drama de la muerte de la mujer a manos del marido. Está claro que hay cosas muy negativas en el mundo árabe, pero los medios de comunicación se focalizan solo en ellas y no explican la historia completa de esta parte del mundo.


Pregunta filosófica: Después de todos estos años, ¿cuál crees que es la razón de ser del fotoperiodismo?

[Img #15371]A mí lo que me ha salvado y por lo que sigo trabajando es que la fotografía se ha convertido en una militancia. Si no estuviese haciendo fotos, estaría tirando piedras. La fotografía es un estilo de vida y una forma de lucha. Es continuar documentando lo que tiene que ser documentado. De hecho, hace tiempo tomé la decisión de que solo iba a documentar problemáticas con las que me siéntese identificado, porque resulta mucho más fácil realizar sacrificios. Por ejemplo, los cuatro meses en Yemen fueron muy duros, pero al mismo tiempo conecté mucho con la gente, me ayudaron mucho y lo pasé muy bien con ellos. Era gente joven que quería un cambio, gente con los mismos principios que yo.


Justamente en Yemen fue donde realizaste la foto ganadora del World Press Photo 2012. La atención se ha centrado en ti desde entonces. ¿Cómo vives esta vorágine mediática?

Por supuesto, lo agradezco muchísimo y para mí es un honor que me concedan este reconocimiento, pero también sé cómo funcionan los medios de comunicación. Tengo muy claro quién me ha apoyado todo este tiempo, que ha sido The New York Times en el último año y medio. El World Press Photo ha sido muy positivo porque me ha abierto muchas puertas. Ahora, muchos de los editores que no me cogían el teléfono me felicitan. Pero este boom se acaba: no creo que dentro de un año nadie se acuerde o me vaya a llamar. Siempre pongo el énfasis en que lo más importante en nuestro trabajo son las personas que fotografiamos. Yo me considero un canal entre esas historias y la gente de aquí. No me gustan los fotógrafos que se meten en esto para ponerse medallas.


En este caso ha sido un jurado el que ha elegido la mejor instantánea, ¿pero con qué momento inmortalizado se queda el propio Samuel Aranda?

[Img #15376]Es muy difícil elegir una imagen. No tengo ninguna foto favorita, pero sí puedo decir que uno de mis trabajos más intensos fue sobre inmigración. Fueron dos años y medio y conseguí mucha conexión con la gente. Conflictos bélicos ha habido toda la historia de la humanidad, eso no va a cambiar nunca, pues parece que luchar va unido a la condición humana. Pero el tema de inmigración fue muy jodido porque esa gente que yo fotografiaba estaba muriendo en el mar por un sistema de fronteras y pasaportes que es muy nuevo. Poner barreras y muros a nuestros países desde hace 110 años me parece absurdo. Que haya decenas de personas que mueren cada año por intentar venir de Mali a trabajar a Madrid me parece penoso y me siento avergonzado muchas veces de tener pasaporte español. Ver morir gente por querer trabajar en otro sitio para luego volver a su casa a mí me produce mucha frustración.


Comentabas que lo más importante del fotoperiodismo son las personas. Después de ganar este premio conociste a Fátima y Said, los protagonistas de la foto. ¿Cómo fue el encuentro?

Yemen es un país muy especial. Tenemos que aprender mucho de ellos. Cuando me concedieron el premio, lo anunciaron en Al-Jazeera y un amigo mío de Reuters, que vive en Saná, contactó con ellos y me puso con ellos al teléfono. Estaban muy contentos y querían que nos conociésemos. Yo tenía un poco de miedo, porque no sabía si él estaba muerto o qué había pasado, pues fue un momento de mucho caos; pero me trataron fantástico y sigo en contacto con ellos ahora por Facebook.


¿Por qué es tan especial Yemen?

Yo lo resumiría en que son muy conservadores en el buen sentido, es decir, nunca imponen nada. Por ejemplo, yo fui con mi chica allí y ella al principio llevaba el pañuelo, pero la gente le decía pero por qué lo hacía si no era musulmana. A mí eso me pareció un ejercicio de tolerancia brutal. También me gusta mucho que tienen un sentido de familia y comunidad muy fuerte. En Yemen nunca vas a ver una residencia de ancianos.


Fuiste uno de los pocos fotógrafos que cubrió el conflicto en este país. ¿Fue esta cultura una de las razones por las que trabajaste allí?

Primero fui a Túnez, después a Egipto y luego a Libia. El periódico necesitaba a una persona en Yemen y no había forma de conseguirlo. Yo, por suerte, por azar o por rebote, conseguí un contacto que me permitió entrar en el país. En ese momento no tenía un especial interés en Yemen, pero me alegro de haber ido porque ha sido todo un descubrimiento.


¿Piensas en el riesgo cuando estás trabajando?

[Img #15370]No soy un fotógrafo de primera línea. Cada vez más intento documentar el lado más humano del conflicto. Está claro que hay momentos en los que corres peligro y, por supuesto, soy consciente de ello y tengo miedo. Pero este trabajo te brinda más experiencias que te recompensan todo este riesgo. En Yemen fue muy jodido trabajar y llegó un momento en el que pensé si merecía la pena todo el riesgo que estaba corriendo. Sin embargo, recuerdo que cuando me concedieron el premio y conocí a Said y Fátima me hicieron un pastel, me presentaron a toda la familia y Said me abrazó casi llorando y me dijo ‘muchas gracias por haber elegido venir de tu país a documentar nuestra revolución’. Para mí ese tipo de experiencias personales son el motor de todo. Es un tipo de relaciones que aquí no tengo.


Has citado varias veces que trabajas para The New York Times. ¿Qué diferencias de gestión encuentras entre un medio extranjero y uno español?

Yo básicamente diferenciaría que en fotografía existen dos sectores: España y el resto del mundo. Me acuerdo que cuando empecé aquí llamaba a muchos medios y cuando me compraban alguna foto parecía que me estaban salvando la vida. Excepto en La Vanguardia con Pepe Baeza, para mí una figura a seguir como editor gráfico, todos los demás no sé en qué mundo viven. Y me sorprendí cuando empecé a tratar con medios extranjeros. La diferencia principal es el trato, que es mucho más humano y cercano. Además, los medios extranjeros están apostando actualmente por la fotografía de una forma más intensa, porque se han dado cuenta de que para sobrevivir en el mundo editorial tienen que dar algo muy diferente e historias propias bien documentadas.


A pesar de la situación que describes en España, ¿crees que el fotoperiodismo ha evolucionado algo a lo largo de estos años?

Sí. Yo creo que pasa lo mismo en muchas disciplinas: casi todo el mundo se va fuera, triunfa allí y luego se le reconoce aquí. El nivel de fotoperiodismo en España es uno de los más buenos del mundo. Tenemos una cantera de fotógrafos buenísima, como Fernando Moleres, Gervasio Sánchez, Cristina García Rodero… Lo que no tenemos son medios de comunicación especializados en eso.


¿Qué le dirías a aquellos que quieren hacer camino en el fotoperiodismo?

Ahora que estoy dando clases y conferencias, cuando me pregunta la gente joven siempre digo lo mismo: lo más importante es fotografiar desde el corazón, cosas en las que crees, y luego aprender inglés. No hay que perder el tiempo aquí.


Por último, ¿dónde se escribe el futuro de Samuel Aranda?

Voy a volver a Yemen. Estoy pensando en buscar una casa allí, porque también es muy económico vivir. Como hay tantos fotógrafos y competencia, me parece muy importante especializarse en algo, que los editores sepan qué pueden esperar cuando yo fotografío. Yo he elegido el mundo árabe, me siento muy cómodo y voy a seguir trabajando allí.

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2 Comentarios
consol
Fecha: Martes, 22 enero 2013 a las 00:23
Samuel,feliciats per aquest pensaments tant transperents i per fer de la fotogràfia un món on ens fas viure la realitat d'aquest confrictes on la vida humana lluita pels seus ideals.
gràcies.
consol
Germán
Fecha: Jueves, 31 mayo 2012 a las 01:55
"Aprender inglés, no hay que perder el tiempo aquí."
Creo que es el mejor consejo que me han dado nunca.

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