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Óscar Delgado
Jueves, 17 mayo 2012
Fotografía

El ángulo muerto e infantil de la justicia

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El fotógrafo Fernando Moleres ha recopilado una colección de instantáneas que refleja los silencios infantiles alejados de la justicia. A modo de grito gráfico de advertencia, nos permite conocer que en países como Sierra Leona las cárceles albergan a niños a los que la lentitud de la justicia, la insalubridad o el hacinamiento con adultos les impiden, incluso, conocer un veredicto antes de que su salud, en un entorno tan impropio, diga basta. 360 Grados Press recorre esta semana la exposición de este World Press Photo, que acoge hasta el 15 de julio el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) dentro del festival fotoperiodístico PhotOn.

[Img #15294]

“Me permito escribirle esta nota con el propósito de pedirle a usted, señor, que se ponga en contacto por teléfono con mi hermano y le diga que estoy aquí, en la prisión de Padembo Rd.” “Soy yo, A.Dukullay, necesito ayuda suya, tengo frío en todo el cuerpo, ayúdeme a conseguir una inyección y algunos medicamentos, por favor, señor Fernando”. Estos fragmentos corresponden a alguna de las cartas remitidas por dos menores a Fernando Moleres, fotógrafo que recopila para PhotOn en «Esperando justicia» unas instantáneas con las que pretende exportar la situación por la que atraviesan niños en zonas del planeta como Sierra Leona donde la justicia funciona a cámara lenta y las características de los centros penitenciarios se convierten en sus peores aliados.

 

Al acceder a la sala de exposiciones se percibe desaliento, el mismo que procede de las palabras del autor de las fotografías. Moleres, que recibió una beca para poder inmortalizar la vida y las incertidumbres de los menores en centro penitenciarios de África como el de la prisión central de Freetown, define su experiencia en Sierra Leona con un “fue muy difícil encontrar la manera de dar los primeros pasos […] La beca concedida recuerdo que no me alegró, tuve dudas de que fuera capaz de llevarla a cabo, no sabía por dónde empezar”.

 

[Img #15293]Las fotografías son de un realismo feroz. Si tuviésemos que describir las situaciones que reflejan, bien podríamos hacerlo a través de los siguientes palabras: abuso, hacinamiento, tristeza, impunidad, desamparo, suciedad, asco, insalubridad. Pero también, y aunque parezca inapropiado por las circunstancias, con estas otras contrapuestas: libertad, ingenio, instinto, superviviencia, sentimientos, creencias, compañerismo. Sensaciones que percibe en la sala de un museo la persona que no ha estado allí y que las recoge gracias a los encuadres de un fotógrafo que levanta la voz con una producción impactante.

 

Con todo, el visitante logra, a pesar de faltarle referencias sensoriales tales como el olfato presencial en aquel infierno, y gracias a la memoria del imaginario colectivo o a la misión evocadora que cumplen tanto las instantáneas de la muestra como las cartas que los menores remitieron al autor, conectar con el desagradable olor de la decadencia, de la suciedad acumulada, de la comida plana, del auxilio…

 

Llama la atención la referencia que el fotógrafo hace a la escasa atención que le prestaron organizaciones como Amnistía Internacional o Cruz Roja, “que no ofrecieron ayuda para aquellos desamparados”. Desamparados que en unos casos cometen delitos menores y pasan meses en prisiones a las que nunca deberían acceder, habida cuenta que la Convención de Derechos del Niño de Naciones Unidas prohíbe, según el autor de las fotografías,  encarcelar a menores de 18 años. Con todo, en Sierra Leona la edad de responsabilidad penal está fijada a partir de los 10 años.

 

[Img #15292]“Un blanco con una cámara y 1.300 presos en condiciones terribles”, entre los que se encuentran niños que sufren enfermedades por la propia insalubridad del contexto, en una cárcel saturada que no entiende de justicia. “Steve Lebbie fue encarcelado en 2009 acusado de robar 2 ovejas. En febrero de 2010 le fotografié con la mirada perdida; dos meses después murió en la cárcel por una infección. Tenía 17 años”.


Para reflexionar sobre el papel de los seres humanos, de la justicia y de algunas ONG.

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