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Óscar Delgado
Miércoles, 9 mayo 2012
Artes

Networking grafitero en la Universidad

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360 Grados Press asiste a una propuesta original que conecta el mundo universitario con el urbano; el de las Bellas Artes con la representación efímera del arte de la calle; el de los estudiantes con el de los grafiteros. Los muros de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) reciben un baño artístico de pintura y de spray, del que fluye el intercambio cultural entre artistas españoles y latinoamericanos con la excusa de dejar una huella de color en el campus. Su fecha de caducidad: un año.

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Poliniza’ es el título que recibe la iniciativa que, por séptimo año consecutivo, pone en práctica la UPV para conectar el mundo universitario con el del arte urbano. La nomenclatura del certamen responde al objetivo de congeniar inquietudes artísticas urbanas de diferente cuño y procedencia mediante la puesta a disposición de los participantes de los muros y de los materiales necesarios para dar rienda suelta a su arte.


La fórmula, ideada por el Vicerrectorado de Alumnado y Cultura, abre 600 metros cuadrados de 19 muros del campus a la creatividad de 34 grafiteros, 15 de los cuales son alumnos de la asignatura ‘Pintura y Entorno’ de la Facultad de Bellas Artes. Todos ellos concentrados durante cinco días en el campus en torno a su pasión por la pintura mural, la concepción más artística de los grafitis y el debate relacionado con la realidad social en el que cada artista participante desarrolla su creatividad.


[Img #15244]Arte efímero en un entorno poco habitual como espaldarazo de credibilidad a una manifestación artística que parece difuminar con el paso del tiempo una fama mal interpretada por la sociedad, la que situaba fuera del arte a los grafitis, encasillándolos únicamente desde su versión más ruidosa: la de las firmas invasoras de espacios urbanos.


360 Grados Press ha sondeado la opinión de algunos participantes a la búsqueda de un perfil de grafitero, de las tendencias actuales del arte urbano, de las diferencias existentes entre esta manifestación artística en relación al contexto social en que se desarrolla y la incidencia de las nuevas tecnologías en la técnica empleada, más allá de la pintura y de los sprays que utilizan en su trabajo.


A bote pronto, lo que dejan claro los artistas como versión más consensuada es que “festivales de arte urbano como ‘Poliniza’ demuestran que cada vez está más aceptado nuestro arte en la sociedad”. Cere es de Burgos y dibuja un mural simétrico pared con pared en sincronía con su compañero de fatigas artísticas: Lolo. La asimilación social de su arte responde, según ellos, a la necesidad de que los más pequeños prueben con garabatos y firmas inicialmente en espacios habilitados para poder hacerlo sin que haya rechazo social.


[Img #15241]A su juicio, “los niños siempre ensucian las paredes. Faltan zonas en las ciudades para que se les eduque en el arte urbano. A un niño hay que dejarle desarrollar sus aptitudes y su creatividad; debe formar parte de su educación más que la prohibición”. Fórmula que, según estos grafiteros, agilizaría el proceso de aceptación social que ha significado, por ejemplo, que negocios, casas y otros recintos urbanos recurran a ellos para dar vida al entorno de una forma creativa y colorida.


Vivir o sobrevivir

Gracias a la reconducción de su fama social, el grafitero ha ido encontrando nichos de mercado como los apuntados anteriormente para rentabilizar su faena. Con todo, el artista urbano “sobrevive más que vive de su arte. Salvo los nombres más destacados, lo normal es combinar encargos puntuales con otros trabajos”. Vía a la que también recurre Mr. Trazo, otro de los participantes en el festival procedente de Ciudad Real. Se gana la vida como diseñador gráfico pero como más realizado se siente es cuando coge los sprays y se planta delante de una pared para reflejar su estilo más repetido: la representación de la bipolaridad de comportamientos en sus personajes, “me encanta jugar con el concepto de lo opuesto, de vidas paralelas, de los diferentes papeles que representamos en la sociedad”.


[Img #15251]También espera poder vivir de los grafitis algún día Keko, uno de los 15 estudiantes de Bellas Artes que participan en ‘Poliniza’ con un mural de grandes dimensiones presidido por una calavera: “Yo ya pintaba grafitis antes de meterme a estudiar en la Universidad; hoy en día, desde hace aproximadamente cinco años, considero que está más de moda que antes, quizás impulsado por la crisis y por la gratuidad que significa para el artista el no depender de una galería para pintar”. Aún así, este joven piensa que por encima de las tendencias y de las modas la estabilidad para el artista se encuentra en “la conjugación de trabajos de galería y de calle”.


Desde Chiapas al campus

La vertiente de networking social, de experiencias contrastadas entre lugares de procedencia, la encontramos en el intercambio de pareceres espontáneo que surge entre los grafiteros participantes del festival cuando pausan sus trabajos. Precisamente, sobre técnicas de pintura mural urbana encontramos, a pie de pared y con las manos en la masa, a una de las artistas estrella de la presente edición: la mexicana Dinora Palma. Esta profesora de la Escuela de Artes Visuales de Chiapas (México) explica a 360 Grados Press que en su país hay más dificultades que en España para desarrollar el arte urbano. Por ejemplo, desde el punto de vista material, no hay tanta variedad de colores de pintura: “Allí ponemos en práctica más las mezclas de colores, los fabricamos nosotros”.


[Img #15243]Asimismo, indica que “muchos chavitos a los que les gusta pintar no tienen dinero para latas de pintura y si les das a elegir entre una lata de pintura o comer pollo frito ese día, escogen la lata; no comen en todo el día”. “Su apasionamiento me sorprende un montón porque tantos chavitos se quedaron allá y yo tengo la suerte de estar aquí representándoles a todos”, expresa emocionada.


Otro tipo de impedimentos más graves de México que describe la artista y profesora son los que tristemente se repiten con frecuencia en aquel país y que también afectan a los artistas urbanos: “En San Cristóbal mataron a un chico por pintar en la calle”. Sin embargo, la buena noticia es que “se empieza a respetar más la figura del artista urbano y que a la gente comienza a gustarle gracias a percibir buenas imágenes de decoración urbana”. “Hasta las abuelas dicen que tienen una pared que podía pintar un grafitero”, explica con la ilusión que la ha conducido a representar en Poliniza a sus alumnos y a su país junto a otros dos grafiteros –Hugo Huitzi y Jaime Martínez- mientras da forma a las figuras femeninas que protagonizarán su mural y que marcan el estilo de esta artista: “Siempre recurro a la figura de las lolitas, como expresión de erotismo e inocencia sincronizadas”.


El festival termina el viernes 11 de mayo pero el arte permanece, aunque efímero, durante 12 meses. Dentro de un año, la pintura blanca pasará por encima de los murales participantes en esta edición de ‘Poliniza’ para dejar paso a los de 2013. Los grafitis son así, y sus padres lo saben.

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1 Comentario
Malalt de Falles
Fecha: Jueves, 10 mayo 2012 a las 00:46
Les obres de Julieta XLF sempre espectaculars

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