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Laura Bellver
Jueves, 3 noviembre 2011
Danza

El Mediterráneo entre bambalinas

Más allá que el mar que baña nuestras costas, el Mediterráneo es un punto de encuentro cultural. La diversidad de tres continentes que fluye en su agua ha inspirado Suite4, un espectáculo de danza que rinde homenaje a la riqueza de esta identidad líquida y común. 360 Grados Press ha tenido la oportunidad de asistir a su primer ensayo general.

[Img #14015]Milenaria y moderna. Diversa y homogénea. Así es la cultura mediterránea. Paradójicamente, son estas contradicciones las que la convierten en una identidad única y compartida por tres zonas geográficas tan dispares como son Europa meridional, Asia occidental y África septentrional. Pero más allá de un concepto de espacio, el Mediterráneo es una historia. Y como historia, cabe la interpretación. Con esta idea nace Suite4, uno de los últimos programas del Ballet de Teatres de la Generalitat, que ha reunido cuatro obras de cuatro reconocidos coreógrafos con algo en común: su vínculo con este mar.

 

Concretamente, Nacho Duato, Ohad Naharin, Ramón Oller y Hilde Koch han sido los elegidos para aportar su estilo personal al relato cultural del Mediterráneo. Cada pieza se interpreta de manera independiente sobre el escenario, pero finalmente todas confluyen en el espectador como un todo, como una sola muestra de la diversidad cultural que sentimos como propia. He ahí el secreto del espectáculo: cuatro versiones concurren en una misma narración.

 

[Img #14021]Por ejemplo, Ramón Olller, coreógrafo residente del Ballet de Teatres, ha creado ex profeso la pieza Estances. “Es como un pequeño viaje emocional dentro de las estancias concebidas como algo más que espacios”, confiesa. Por su parte, Hilde Koch, coreógrafa española formada bajo la dirección de una autoridad en danza como William Forsythe, recupera uno de sus primeros retos coreográficos para la ocasión. Se trata de Torque, una pieza que ha ido madurando y creciendo a medida que ha sido adaptada a diversas compañías. “La idea de Torque es el encuentro de dos fuerzas que crean una tercera. Así, los bailarines van tomando poco a poco el espacio”, explica Hilde. Nacho Duato también se sirve de archivo y rescata Jardí Tancat, la que fue su primera coreografía propia, inspirada en textos mallorquines que narran aspectos tan cotidianos como el trabajo de la tierra. El encargado de cerrar esta interpretación libre de un mismo elemento es Ohad Naharin, uno de los coreógrafos contemporáneos más preeminentes a nivel mundial. “Estoy aquí para encontrarme con los bailarines, no para encontrarme con mi coreografía”, confiesa cuando es preguntado acerca de su obra, Two duets & Two trios, una pieza que ha trabajado con su compañía, Batsheva Dance Company, en su país natal, Israel.

 

En todos los casos, las acciones individuales y las colectivas se mezclan con la música y el silencio en un estudiado juego de movimientos que evoca un sentimiento compartido por todos los presentes, el de la pertenencia al Mediterráneo. Los gestos apelan las emociones y las contorsiones de los cuerpos transmiten su intensidad. En definitiva, la danza logra convertirse en ese mar que nos identifica y nos une.

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