Barcelona afronta la hecatombe de la Fiesta de los Toros. Al respecto se ha escrito y leído mucho. Seguiré defendiendo el derecho de los aficionados a ir a la plaza sin tener que justificarse. Sin embargo, esta semana lanzo un mensaje a navegantes: la crónica será puramente taurina.
Llevamos años pidiendo a todas
las instituciones habidas y por haber que protejan la libertad de los taurinos.
También nosotros –los taurinos- “perdonamos” a los que nos ofenden, porque nos
han ofendido y no poco, antitaurinos y políticos de quién sabe dónde. Puede parecer
que estemos rezando un padrenuestro, pero ni el padre ni la madre nos han salvado,
a este paso habrá que inventar un santo al que acogernos.
Ahora bien,
echar la culpa sólo a los de fuera tampoco es de buen samaritano, así que
hagamos autocrítica: ¿nos hemos defendido a tiempo? ¿hemos pecado de confiados
con aquello de que los toros son “una fiesta española que viene de prole en
prole y ni el Gobierno la abole ni habrá nadie que la abola”? ¿hemos elegido
bien a los políticos que supuestamente deberían haber garantizado el derecho de
los protaurinos?
Y periodísticamente, ¿no hemos dado demasiada coba a los antis? Ya no los medios taurinos, sino los generalistas, incluidos los públicos claro, pagados por todos los ‘españolitos’. En fin, que nadie busque hoy sutileza en este artículo porque no la hay. Llamémosle al pan, pan y al vino, vino; ¡pero qué religiosos estamos hoy! Esta situación, más que democrática, es dictatorial. O mejor dicho, democrática para los antis, a los que hay que respetar cuando presentan una ILP que atenta contra las libertades individuales de muchos seres humanos, a los que no nos podrán reprochar que no somos sensibles, porque aguante hemos tenido, y mucho. Mientras que a los taurinos, por lo visto, que nos parta un rayo. Democracia sí, pero a unos, no para todos.
Pero no todo van
a ser críticas. Vaya también nuestro reconocimiento a todos esos aficionados
que han soportado insultos sin defenderse para que las cámaras malintencionadas
no tuviesen carnaza contra los taurinos, encima habríamos aparecido como los
malos de la película. Así que gracias, por anteponer el beneficio de la Fiesta
a los de uno mismo. Actitudes como estas hacen que una se sienta orgullosa de
ser aficionada. Y es que como dijo el maestro El Viti en una entrevista en
Tendido Cero: “El público de toros nos da más de lo que nos podemos merecer”.
La semana que viene leerán en esta misma sección la crónica de lo que haya acontecido en el albero catalán los días 24 y 25 de septiembre, y en reconocimiento a esos aficionados a los toros que nos dan “más de lo que podemos merecer”, encontrarán un análisis sin entrar a valorar el tema de la prohibición, por supuesto, lamentable. Ese será el pequeño homenaje a los taurinos, disfrutar de la última feria taurina en Barcelona a base de toreo, mejor o peor, como se den los festejos, pero sobre todo, un fin de semana TAURINO. Este será el ‘rincón de recogimiento’ de los taurinos la próxima semana, si ustedes quieren, ¡claro está!