Si no hay tiempo para ir de visita al campo bravo, pues nos lo traemos a la redacción. 360gradospress indaga en el mundo del toro y esta semana se centra en una figura clave en cualquier ganadería de reses bravas: el mayoral. Su oficio se ha ido adquiriendo de padres a hijos pero, actualmente, la situación es otra y la formación de un mayoral ya no es una transmisión entre progenitores y descendientes.
Otra manera de llegar a ser mayoral es la de realizar
un curso específico de auxiliar de mayoral, como el que organiza la Junta de
Extremadura. A través del mismo, “los chavales aprenden a base de clases
teóricas en las que se les enseña matemáticas, lengua, informática, maquinaria
e instalaciones. Y reciben otros conocimientos a nivel práctico como es el
manejo del ganado, para ello, los alumnos realizan un mes de prácticas en
fincas en las que aprenden a montar a caballo, hacer tareas de saneamiento,
herraderos, etc”, explica José Luis Castro, director de la Asociación Nacional
de Mayorales.
El curso, organizado por la consejería de Agricultura de Extremadura, oferta 15 plazas para alumnos que deben ser mayores de edad. “Se trata de jóvenes a los que les gusta el mundo de los toros. Algunos de ellos llevan muchos años sin pisar un aulario y les cuesta volver a estudiar, y en la práctica, empezamos desde cero, con lo cual se adaptan con bastante facilidad”, añade Castro.
Si antaño ser mayoral era un trabajo casi heredado,
desde hace unos años, ya no lo es. En este sentido, José Luis comenta que “cuando
se produjo el gran auge que vivió el sector de la construcción, hace unos 15
años, otra serie de trabajos se antepusieron a los de ganadero o mayoral, pero
lo cierto es que para atender la mano de obra que requiere el campo bravo, hay
que apostar por la formación de los mayorales y darles la oportunidad de
conocer mejor a este animal”.
Además, también existe un convenio para que jóvenes franceses puedan desarrollar el curso de auxiliar de mayoral en nuestro país, un proyecto englobado en la Unión Europea y lleva por nombre ‘Leonardo’. “Gracias a éste, varios chavales vinieron a España y disfrutaron mucho. Uno de ellos realizó las prácticas en la finca de Guadalest y el otro en la de Victorino Martín”, sentencia el mayoral.
Vocación
Como asegura José Luís Castro, “ser mayoral es algo
vocacional, a uno le tiene que gustar vivir en el campo. De hecho, es tan
vocacional que Gonzalo, ahora mayoral de Garcigrande vino a realizar el curso
desde Madrid, donde trabajaba como jefe de sección en El Corte Inglés, pero
tenía tanta afición que acabó apostando fuertemente por el campo bravo”.
Castro admite que “el mundo del toro ha pasado por muchas crisis a lo largo de la historia y que quizá lo que hay que hacer es depurar la Fiesta, promocionar las novilladas y buscar el modo de no resulte un espectáculo caro”.