Jueves, 28 julio 2011
Billar francés

Un deporte serio por carambola

Marcar como favorita Enviar por email
Óscar Delgado

360gradospress conoce de la mano de las promesas españolas del billar francés los secretos de una disciplina que silenciosamente gana la pasión de quienes lo practican y de quienes les rodean.

[Img #13665]Silencio, concentración, luminosidad contenida y centrada en las mesas, ruido de carambolas. Estamos en un club de billar francés, ante todo, un club deportivo. Porque el billar es un deporte que pugna por entrar alguna vez en los Juegos Olímpicos y con muy buenos jugadores en España. Hasta tal punto, que las categorías inferiores vienen pisando tan fuerte que amenazan con romper la hegemonía de Holanda y Bélgica, los grandes dominadores del tapete azul, tonalidad que se abre paso en disciplinas a priori minoritarias para ganar opciones de ser más agradecidas antes las cámaras de televisión.

 

Precisamente, nuestro primer protagonista, David Martínez Bosch, de 19 años,  empezó a jugar al billar francés porque un buen día se quedó prendado de la disciplina al ver una partida retransmitida por Eurosport. Tenía 13 años. Sin pensárselo, acudió al club de billar de su localidad natal (Moncada) y dijo: “Esto es lo mío”. En su club, ubicado en la primera planta de una finca dedicada al deporte, hay cuatro mesas de billar francés, con sus respectivos marcadores electrónicos y dos minigradas en ambos extremos de la sala, que pueden albergar a unas 30 personas cada una. Reina el silencio y los focos concentran la atención en las mesas, donde entrena David antes de recibir a 360gradospress.

 

Viene pegando fuerte en el concierto internacional del billar francés. En categoría junior se proclamó campeón de Europa en 2010 (Turquía) y fue tercero en el del Mundo celebrado en Holanda, una de las cunas de este deporte. Tímido en las cortas distancias, se suelta cada vez que amarra el taco que, compuesto de dos partes –maza y flecha- le da la seguridad que necesita para trazar en la mesa lo que más le gusta: carambolas ganadoras.

 

Matemáticas a tres bandas

[Img #13663]El billar francés se juega con tres bolas: blanca, amarilla y roja. El objetivo es hacer carambolas consiguiéndolas con un mínimo de tres bandas. Detrás hay muchos cálculos matemáticos de sumas, restas, multiplicaciones y divisiones a partir de las referencias visuales marcadas en la mesa y en las bolas. Cada jugador emplea sus cálculos para no dejar en manos de la improvisación el golpe que puede dar o quitar un campeonato. “Yo recurro a las sumas y a las restas para calcular el punto justo donde debo dar a la bola para conseguir la carambola”, explica David.

 

Las partidas en torneos se disputan a tres sets de 15 puntos (carambolas) en la fase previa o de grupos y a cinco sets en la fase final. También hay modalidades que se disputan al primero que llegue a 40 o a 50 carambolas. Por eso es importante que el jugador llegue a los campeonatos con muchas horas de entrenamiento a sus espaldas. “Suelen ser unas tres o cuatro horas diarias entrenando las posiciones finales de las bolas para asegurar los puntos en competición y no pasar dificultades”. David pronuncia con frialdad estas palabras, que convierten lo complicado en sencillo, mientras golpea con contundencia una bola y consigue la carambola sin complicación, como muestra de uno de esos golpes de rutina a los que se refiere cuando entrena, pero aclara que “no hay golpes difíciles, todos lo son, hay que saber ejecutarlos. Puede costar más conseguir un buen golpeo, por ejemplo, cuando las bolas están pegadas a una banda”.

 

Aunque a priori no parezca necesario, el jugador de billar francés también necesita entrenar el aspecto físico porque “puede llegar a haber partidas de cuatro horas y tienes que estar muy bien preparado para aguantar al 100 por 100, tanto física como mentalmente”, asegura el joven jugador.

 

Con todo, David Martínez Bosch se toma la disciplina de momento como un hobby, “no tengo intención de dedicarme por entero al billar”. Es lo que ocurre con todos los deportes minoritarios, que necesitan el complemento del sacrificio y de otras dedicaciones para poder disfrutar sin la presión de tener que vivir de ello. Nuestro protagonista está estudiando para aprobar la Selectividad y después, “quizás opte por ADE o Ciencias del Deporte”.

 

El taco

[Img #13664]Cada jugador es un mundo, como el taco que emplea para competir. David tiene desde hace un año una joya que le regaló un fabricante artesano argentino (Alcalde) después de hacerse con el título europeo junior. En el mercado costaría unos 2.500 euros. Pueden ser mucho más caros, dependiendo de las incrustaciones que incluyan (marfil, nácar, oro…). Se podría decir que es el lado más personal de cada jugador, su taco. David no se olvida con el que comenzó a jugar: “Me costó 50 euros, lo compré en una tienda especializada en billar”. Lo normal es que el taco profesional pese entre 520 y 540 gramos, “hay gente a la que le obsesiona un gramo de más en su taco”, señala el jugador. 

 

David se queda entrenando en Moncada y 360gradospress busca a su siguiente protagonista. Javier Palazón es otro nombre vinculado a los que empiezan a sonar con fuerza en el concierto internacional de billar francés. Tiene 3 años más que David y pertenece al Club de Billar de Paiporta, como Antonio Ortiz, otro de los referentes. La ventaja de años sobre el otro protagonista consultado por 360gradospress también le ha dado un salto en su palmarés: campeón de España, de Europa y del Mundo junior; y ya ha conquistado el bronce en el campeonato del Mundo sénior. Actualmente es, junto a Rubén Legazpi (Madrid) y Dani Sánchez (Andalucía), los nombres que amenazan la hegemonía de los Países Bajos.

 

“No es un deporte de golfos”

[Img #13666]Palazón, que disfruta de un descanso antes de afrontar a finales de agosto la primera prueba de la Copa del Mundo en Corea del Sur, lamenta la percepción que mucha gente tiene de la disciplina: “Dices billar y muchos se imaginan lo que vulgarmente se llama como el billar de agujeros, es decir, que la mayoría de la gente conoce el billar americano y no el billar francés”. Un deporte asociado por muchos a otro concepto del billar más cercano a los bares, a la versión que él considera perjudicial para el objetivo de popularizar la disciplina: “Los padres no quieren que los chiquillos jueguen al billar porque tienen una imagen tipo a la película ‘El buscavidas’, como que el billar es un deporte de golfos, en el que se fuma y se bebe. Poniendo en los bares mesas de billar americano se fomenta eso”. Palazón anima a conocer la versión del billar de carambolas que se practica en clubes deportivos “similares a un club de fútbol o a un club de balonmano, el billar es un deporte igual de serio. Sería bueno que los padres se dieran cuenta de esos aspectos para que los niños entraran desde pequeños a jugar a este deporte y se dieran cuenta de lo bonito que es”.

 

Tanto David como Javier sueñan con que algún día el billar francés sea deporte olímpico. El primero piensa que se conseguirá, aunque es “complicado porque en África no hay muchas licencias y tiene que ser un deporte que se compita en los cinco continentes”. Por su parte, Javier duda que pueda verse algún día en los Juegos Olímpicos: “Siempre he escuchado que el billar está cerca de entrar, que alguna vez entrará en deportes de exhibición, pero la verdad es que por desgracia  no creo que entre”. Quizás con una carambola de última hora, la disciplina abra la puerta olímpica.

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
1 Comentario
luis
Fecha: Viernes, 5 agosto 2011 a las 06:42
excelente cobertura. ojala se difunda más ya que es uno de los deportes mas difíciles del mundo,y menos retribuidos. saludos desde méxico.
360 Grados Press •
© 2012 • Todos los derechos reservados
POWERED BY FOLIOePRESS