Por Estefanía G. Asensi, crítica taurina
El Parlamento catalán será de nuevo escenario de visiones irreconciliables entre taurinos y antitaurinos, en esta ocasión para debatir una posible moratoria con respecto a la abolición de las corridas de toros en Cataluña, que entraría en vigor en 2012. Sin embargo, la prohibición podría hacerse efectiva a más largo plazo, si la moratoria que se propone resulta aceptada.
Tanto Ciutadans como el PP han dado un paso al frente con respecto a la posibilidad de que se sigan celebrando corridas de toros en Cataluña. Los primeros abogan por la revocación de la prohibición que aprobó el Parlament en Julio del año pasado, mientras que los segundos proponen una modificación de la Ley de protección de animales para que la medida abolicionista se aplique a partir de 2015.
Así pues, aunque el gobierno
catalán ha mostrado su rechazo a apoyar la posible moratoria, lo cierto es que
el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha tenido que negociar con el PP
para poder aprobar los presupuestos y se ha encontrado con la posición firme de
los populares de que CiU respalde la moratoria que propone el partido de Alicia
Sánchez-Camacho.
La tan mencionada crisis económica está siendo otro gran argumento para aplazar la prohibición, dado que las indemnizaciones derivadas de la abolición de los toros y que las administraciones públicas tendrían que pagar ascienden a 300 millones de euros. Por tanto, no es el mejor momento para hacer frente a ese pago en una situación económica desastrosa para toda España.
De este modo, los aficionados a
los toros pueden ver un poco de luz al final de túnel, pero en cualquier caso,
aunque la moratoria saliese adelante, la Fiesta ya ha quedado en entredicho en
la Cataluña. Pero no sólo la Fiesta, también las libertades individuales de
cada aficionado catalán, y eso no hay moratoria que lo arregle.
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