Amantes de la moda, de la elegancia, de las marcas y de ir de compras sin mirar el precio. Las seguidoras de tendencias pisan cada vez más fuerte a través de la red. Esta es la historia de una de ellas que se ha metido de lleno en este mundo gracias a su blog.
Su perro se llama Dior, el último caballo
que ha llegado a la cuadra es Rolex y podría estar hablando de moda sin parar y
sin aburrirse durante horas. Andrea Marí Cervera es una “fashion victim”,
aunque con matices, porque ella sigue las tendencias, pero “no lo hago al pie
de la letra, pues me gusta darle mi toque personal”. Prefiere que la consideren
“estilosa y glamurosa”.
Esta enfermera de 25 años y vecina de Silla sueña nada más y nada menos con ser gurú de la moda. El bichito “fashion” le picó “desde bien jovencita, pues siempre me ha gustado ir arreglada y conjuntada”, comenta con una espléndida sonrisa que no pierde en ningún momento de la conversación. Según explica, su madre y su tía han sido piezas clave para que Andrea empezara a coquetear con este mundo en el que cada vez está más metida gracias a su blog: “Sencillamente… ideal”. De hecho, a partir de abrir su cuenta en Internet, empezó a conocer a mucha gente con sus mismas inquietudes que no sólo sentaron las bases de la amistad, también despertaron en ella la curiosidad por la moda en la red. “Creo que los blogs son las nuevas revistas de moda, se han convertido en el referente día a día”, sostiene.
El nombre de su bitácora no es casualidad. “Para ser ideal tienes que ser sencilla. La sencillez te hace ideal… Me gusta ese juego de palabras, aunque no tengo un estilo perfectamente marcado, creo que es lo que me define”. Andrea considera que se puede ir bien vestida sin necesidad de ir de marca, aunque a ella le gustan y, como buena amante de la moda, “estoy en contra de las imitaciones”.
Asiste a la entrevista con chaqueta de Ungaro, perfumada con Clinique, luciendo un colgante de bimba&Lola y calzando zapatos de Uterqüe; una marca que le encanta, porque los zapatos “cuestan entre 90 y 120 euros y son comodísimos, que es lo más importante”. También lo es para ella la calidad. “Hay quien se gasta 300 euros en ropa y compra muchas prendas, pero yo prefiero comprar menos cosas, aunque sean más caras, pero que sean buenas”. Según su experiencia, “la ropa cara es más rentable, porque dura más. La calidad se nota”.
“Me pago mis caprichos”
Siente debilidad por las carteras de
mano, pues tiene doce o quince de diferentes colores, pero una de sus
adquisiciones más caras “teniendo en cuenta la relación tamaño-precio” es una
pequeña agenda de Louis Vuitton, cuyo precio ronda los 700 euros. Se la regaló
su marido, Juan, aunque “soy yo la que me pago mis caprichos”, mantiene Andrea,
quien se considera una mujer “trabajadora e independiente económicamente”.
Se deja aconsejar por su madre, “¿quién mejor?”, se pregunta, aunque dentro de poco será ella la que asesore a los demás porque está estudiando para ser “personal shopper”, cuya misión es precisamente esa: asesorar respecto a la hora de vestir. “También puede preparar una maleta”, recuerda, al tiempo que destaca lo importante de la “sinceridad y el tacto” en este trabajo que cada vez solicita más gente, dada las prisas de los nuevos tiempos.
Para la que esté un poco despistada, ahí
van unos consejos. Según Andrea Marí, en el armario de una mujer siempre debe
haber “un buen traje de chaqueta, con pantalón y falda a conjunto, unos
vaqueros que sienten bien, un vestido negro, unos zapatos de tacón, unas
bailarinas, un bolso grande y otro pequeño”. Es “lo básico y lo general” para
ellas… a pesar de que ellos, los hombres, no escapan a la pasión por la moda.
“Hay muchos blogs que los escriben chicos y están muy bien”.
Trajes de 1.200 euros
Menciona colores que la mayoría de los mortales no conoce, como el nude, que “es el color imprescindible de ahora”, y contrariamente de lo que se pudiera pensar, Andrea no va a las rebajas. “Es un agobio y al final acabas comprando mal”. Porque esto de comprar, es todo un arte. Por eso ella confiesa que le gusta elegir bien, independientemente del precio. Tiene trajes de chaqueta de 1.000 y 1.200 euros, pero “les saco partido”. Claro que,”más importante que el traje, es quien lo firma” y menciona, entre otras, a la diseñadora Bárbara Torrijos y a Daluna.
“Nunca soy fan de algo en especial, porque en la variedad está el gusto”, pero el negro “es mi color, porque es elegante y cómodo”, destaca. Andrea opina que “hay gente que va por la calle disfrazada”, seguramente porque carecen de “glamour”, algo que define como “saber estar, saber vestir y saber hablar”. Tres cualidades que ella misma reúne, revela mientras se ríe a carcajadas.
Insiste en que “una mujer siempre se debe sentir glamurosa” y se despide con su cita preferida de Coco Chanel: “De la mujer mal vestida la gente recuerda la ropa, de la bien vestida se recuerda a la mujer“.