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Miércoles, 27 abril 2011
Libros

Del videoclub a la mesa

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Karate Kid, Wall Street, E.T. o Indiana Jones marcaron las vidas de quienes hoy llegan a los 40 años con el desengaño de la crisis. 360gradospress conversa con Sergi Durà sobre su última novela, ‘Un hombre lobo sanghainés en Dubai’, acerca de los tópicos y desengaños a los que se han enfrentado los personajes que la alimentan y la generación que representan.

[Img #13187]Sergi Durà es un escritor que publica su segunda novela bajo el mismo tono crítico hacia la sociedad actual que la primera. Si en ‘Coincidencias’ describió un panorama corrupto en el Mediterráneo español, en ‘Un hombre lobo sanghainés en Dubai’ aborda la influencia audiovisual que tuvo para quienes hoy tienen entre 30 o 40 años, los mismos a los que les ha tocado dar un cambio frustrante a su vida bajo el contexto de la actual crisis. Conversamos con el escritor invidente acerca de los problemas de la sociedad actual, la herencia de los 80 y el sentido satírico que aplica a su obra.


¿Nostalgia de los años 80, necesidad de pensar en tiempos de desenfreno o pensar de dónde venimos?

Los años 80 son un referente para toda la gente que ahora tenemos 40 años. Estamos criados a base de esa cultura, del reinado de los videoclubs y de películas míticas como E.T., Indiana Jones, Wall Street, y de las de personas que llegaban a Nueva York y triunfaban. Se nos vendió un poco el sueño americano a través de todas estas películas. Y, efectivamente, mis recuerdos de la infancia son los de aquí en Valencia y los de haber vivido esa vida de película en un chalé, en un instituto de esos gigantes… Al personaje del libro se le confunde también la realidad suya con otra realidad procedente de unos recuerdos que no son suyos pero que ha interiorizado.


Pero el hombre lobo que presentas carece de fronteras, ¿es un hombre logo global?

En este caso es shangainés porque en ese mundo global hoy es mucho más fácil ser chino que ser belga. Y es de Shanghai porque representa al hombre actual, al hombre y a la mujer urbanitas, ya que el personaje se identifica tanto con un hombre como con una mujer. Es un personaje que tiene que rehacer su vida a los cuarenta y se encuentra con que quiere el éxito, quiere triunfar y quiere ser vampiro, que en este caso representa ese éxito. Porque el hombre lobo representa la mediocridad, todo lleno de pelos, no tiene sexapil para las relaciones sexuales, ni sociales, y tiene que acabar siendo hombre lobo, por lo que termina rebelándose contra el autor como mucha gente se está rebelando contra la sociedad.


¿Y por qué está afincado en el ‘exitoso’ Dubai?

Porque representa lo que nos puede venir, una sociedad de castas, muy diferenciada, en la que cada cual tiene unos parámetros y unas ocupaciones de las que no se puede salir. Dubai representa la burbuja urbanística, la económica, la crisis y las aberraciones que todos vivimos.


¿Por qué Sergi Durà tiene ese espíritu tan crítico y a la vez tan alegre, tan sarcástico como optimista?

Porque no queda otra en esta sociedad en la que vivimos, tan extraña y desequilibrada, donde o nos reímos de nosotros mismos o estaríamos todo el día llorando. El humor y la sátira son buenas vías para, primero, entretener y, segundo, para romper miedos y esquemas mentales muy reducidos respecto a otras culturas y clichés. Y, por supuesto, el humor también sirve para poner sufrimientos encima de la mesa que de otro modo sería muy crudo presentarlos.


Pero lo que tú presentas es algo parecido a un humor vintage-televisivo…

Podría ser, tiene bastante de la época. Nombramos personajes ochenteros mezclados con personajes ficticios de la propia novela y con otros reales, como Berlusconi, al cual se le da muerte porque representa toda la caspa y la corrupción, de todo lo que no debería existir y que representa a uno de los países más vintage, con Rafaela Carrá y compañía.


Tus historias siempre se ven salpicadas por casos de corrupción, ¿es un buen recurso novelístico?

Sí, la corrupción es natural en el ser humano. Lo que ya no es natural es que se vea la corrupción y se permita que continúe y dando cancha.


Y, ¿ahora qué?, ¿qué línea vas a seguir en tu producción literaria a partir de ahora?

Voy a seguir es con la sátira. Realmente no sé si soy valenciano, si soy español o si soy europeo porque con lo que realmente me identifico es con el Mediterráneo y si algo tiene, desde Luciano de Samosata, es la sátira y el humor. Es una cosa muy nuestra y pienso que hay que seguir empleándola para mejorar la sociedad, la sátira como vía de mejora de nuestra sociedad.


¿Es fácil o difícil ser escritor en este contexto que denuncias en tus libros, de favoritismos, enchufes y corrupción?

Es muy complicado porque la industria editorial está bastante dedicada a publicar a autores fallecidos y aquí también hay mucha costumbre de publicar y de dar más importancia a autores extranjeros porque parece ser que todo lo que viene de fuera es mejor.

 

 

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