Miércoles, 16 marzo 2011
África

“La mayor parte de la gente es decente, sino no habría conseguido cruzar África”

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Óscar Bornay

Podría decirse que Miquel Silvestre (Denia 1968) nació bajo el signo de una estrella errante. El mismo astro que un día hizo a este registrador de la propiedad abandonarlo todo y lanzarse a recorrer el mundo sobre dos ruedas. Silvestre presenta para 360gradospress su nuevo libro “Un millón de piedras”(Ed. Barataria), una odisea por África plagada de personajes y paisajes únicos, asombrosos y duros.

[Img #13004]Dicen de tu libro que es el que le hubiera gustado escribir a Humphrey Bogart sobre África…

En realidad el libro es un compendio de las situaciones y de los personajes que me voy encontrando. Los describo sin ningún prejuicio, simplemente voy allí a ver lo que me encuentro, y lo cuento con un tono bastante duro y bastante real. No pretende embellecer. Por eso Gonzalo Ugido, un periodista de RNE, dijo que es un libro que habría escrito un tipo duro…aunque yo no soy un tipo duro.

 

¿Cuántos países has recorrido durante este viaje?

Kenia, Tanzania, Zambia, Zimbabwe, Botswana, Namibia, Sudáfrica, Lesotho, Gambia, Mozambique, Marruecos, el Sáhara Occidental, Mauritania, Senegal y Malí.

 

Huesos rotos, soledad, 15.000 Km….¿Qué conclusión sacas de toda esta experiencia?

El mundo es un gran lugar, pero no sólo por este viaje, sino por todos los que he hecho. Yo viajo solo y lo que he encontrado –a pesar de los muchos problemas que he tenido-, es un montón de gente que me ha ayudado desinteresadamente. Si he conseguido cruzar África o llegar a Kazajistán es que puedo llegar a cualquier sitio, por mucho que en los telediarios se insista en que el mundo es muy peligroso, lo cierto es que la mayor parte de la gente es decente.

 

¿Cuándo empezó esta fiebre por viajar?

[Img #13001]La fiebre por viajar no surgió así como así. Mi objetivo era escribir un libro. Hace 3 años no me encontraba bien con mi vida. Ya había escrito novelas, pero me encontré con que no tenía la estabilidad emocional para poder escribir. Entonces decidí dejar el trabajo, abandonarlo todo para volver a encontrarme. Dejé el trabajo durante dos años y me he dedicado a viajar por el mundo, por más de 60 países. Sin embargo, lo primero que hice fue irme con la moto a Italia. Fui a la Toscana, y aquél fue el inicio. Me dí cuenta de que las cosas que me sucedían eran más interesantes que lo que pudiera imaginar, que la realidad siempre era más interesante que cualquier argumento creado. Es el libro el que me ha ido llevando a los sitios. Ir a África fue casualidad.

 

¿De dónde salió tu “Princesa”? La moto en la que cruzaste África…

Fui a África a hacer un reportaje sobre una ONG que trabajaba en Kenia. Contacté con un alemán para que me vendiera una moto y fue allí donde encontré a mi BMW R806S del año 92.  Estaba nueva, y ella es la “princesa” del libro. No tenía papeles ni nada, ni la podía registrar a mi nombre, pero con ella conseguí cruzar 14 países.

 

¿Por qué una persona con un trabajo estable decidió un día dejarlo todo y recorrer el mundo en moto?

Precisamente porque era estable (risas). Tengo el privilegio enorme de haber sacado una oposición muy dura. Podía haber sido un señor de traje y corbata durante toda mi vida, pero a mí eso no me gusta. La oposición fue un medio de conseguir estabilidad, y de repente se estaba convirtiendo en un fin, algo que me aterraba. Como yo sabía que podía volver cuando quisiera –mi gran ventaja-, decidí irme. La cuestión al final no es tener un trabajo más o menos estable con más o menos dinero. Lo importante es si tienes un hueco al que regresar, y yo lo tengo y lo aproveché.

 

¿Te consideras una romántico sobre ruedas?

Completamente, si no fuera un romántico no haría lo que hago. Creo que hay que ponerle emoción y sentimiento a todo lo que se hace. No podría concebir a un robot haciendo lo que yo hago. He estado casi dos años solo en la moto recorriendo países conflictivos y con gente sin comodidades y no puedes hacer todo esto si no te aporta algo emocionalmente. A mí me ha cambiado por completo la vida.

 

Ya te habrán dicho que eres muy valiente…

Reconozco que he tenido muchísima suerte en mi vida, y creo que es porque he ido con el pecho abierto. Cuando llego a los sitios la gente sabe reconocer a quién tienen enfrente. Me han atendido, me han socorrido cuando he tenido accidentes, me han alimentado…porque han visto en mis ojos la clase de persona que soy. Yo sólo he tenido amigos, y en ese sentido soy muy romántico al pensar que sólo con la bondad me puedo manejar por el mundo. Yo al menos puedo decir que conmigo ha funcionado.

 

¿En qué sentido te ha cambiado la vida?

[Img #13002]Para empezar yo era un misántropo y ahora no lo soy. Mis primeros libros tenían un tono muy ácido, como si estuviera enfadado con el mundo. Cuando ahora miro hacia atrás me digo: “no tenía ni puta idea de lo que está sucediendo”. Es fácil ser misántropo aquí. De hecho, es una actitud lujosa. Me recuerda a un relato de Bukowski que habla de un existencialista misántropo al que un día visita el cobrador del gas. Entonces, al no tener dinero para pagarle toda esa reflexión existencial, toda esa misantropía de salón se desvanece porque tiene una necesidad real. Cuando ves a la gente que apenas sobrevive con lo justo pero a pesar de eso no pierden la inocencia ni la sonrisa, pues te das cuenta de la balsa de aceite en la que vivimos.

 

¿Has encontrado gente feliz en África? ¿Cómo es la felicidad allí?

Ellos tienen tiempo, y te lo dicen: “no tengo dinero pero tengo tiempo”. Y tener tiempo es un ingrediente básico de la felicidad.¿Pero quién es absolutamente feliz? Nadie lo es. La felicidad son momentos, y el africano tiene muchos momentos. Tiene todo el tiempo del mundo. He encontrado gente con vidas muy sencillas que es feliz. Es gente que ríe mucho, es impresionante.

 

¿Ha habido algún momento en que dijeras “qué demonios hago aquí”?

Cada día (risas). El viaje en moto empieza muy bien pero se puede convertir en una pesadilla si llueve, si hace viento, si te para muchas veces la policía…etc. La verdad es que ha habido muchos momentos en los que he pensado “qué coño estoy haciendo aquí”. Quizás el más grave de todos fue cuando tuve el accidente en Sudáfrica y me quedé tirado en la carretera durante un buen rato hasta que por fin paró alguien en mi ayuda. Pero fue muy mal rato porque Sudáfrica tiene unos niveles de delincuencia muy altos y no tuve miedo porque me robaran, sino sencillamente porque apareciera alguien y directamente me matara.

 

También te quedaste sin gasolina en Mauritania…

Tal vez ése fue el momento en el que más miedo he pasado, ya que era justo la zona donde Al Qaeda secuestró a los cooperantes españoles. Verás, el tipo que me vendió el seguro en la frontera me dijo tras saber que era español: “ah, Moratinos, qué buen ministro”. Nadie conoce a los ministros españoles, y menos en Mauritania, pero allí todo el mundo sabía quíen era, y lo sabían porque todo el mundo estaba al tanto de que se estaba negociando con los secuestradores. Cuando me quedé allí tirado sentí que mi cabeza tenía precio, realmente tuve miedo porque las pasé “putas”. Sentí mucha hostilidad a mi alrededor.

 

Hablamos de África y nos viene a la mente el Masai Mara, el Serengueti…¿pueden ser más peligrosas las personas que ciertos animales?

[Img #13000]Todos los años muere mucha gente por ataques de animales, y el más peligroso de todos es, curiosamente, el hipopótamo También son peligrosos los búfalos y los elefantes, y hay que decir que hay muchísimos elefantes. Y en el caso de las personas, pues como los animales. Si se sienten agredidas pueden reaccionar con peligrosidad. Pero me he dado cuenta de que en realidad la mayor parte de la gente es decente, y salvo que no los pongas contra la espalda y la pared, no te van a hacer daño. Además, la gente que se te acerca suele ser curiosa, los malos no se acercan a no ser que les dejes tiempo, están demasiado ocupados haciendo maldades.

 

 ¿Cómo se combate la soledad cuando uno la ha elegido voluntariamente?

Cuando uno viaja por esos países está muy pocas veces solo. Basta con que pares en algún sitio para que alguien se acerque. De hecho el libro está trufado de personajes que se han ido acercando a mí. Cuando más solo he estado ha sido cuando he viajado por Europa y América. Ahí no te hace caso nadie. En Asia y África la gente siente mucha curiosidad. Un motorista es como un marciano en una nave espacial, y claro, la gente se acerca a ver y a examinar mis cosas. Cuando estoy solo me entretengo escribiendo o clasificando las fotos. En esos momentos pienso que lo que hago tiene algún sentido. Ser consciente de que estoy escribiendo un libro me ayuda a sortear los problemas, porque cada problema servirá para el propósito del viaje. 

 

¿Planificas mucho los viajes o te dejas llevar?

No planifico nada. No tengo tiempo para pensar en esas cosas, ya solucionaré los problemas conforme vengan. Y el caso es que he tenido obstáculos serios por esa falta de planificación, sobretodo con el tema de los visados. Pero también tiene sus puntos buenos. Gracias a que iba improvisando conseguí cruzar lo que nadie ha cruzado, que es el Parque Nacional de la Costa de los Esqueletos en Namibia. Si hubiera sabido que no se podía cruzar en moto no habría ido, pero me planté allí y lo conseguí. A veces la ignorancia puede proteger.

 

 ¿Qué nuevos proyectos tienes?

[Img #12999]Estoy preparando una guía para viajar por Europa en plan “low cost” y sin gastar las vacaciones. En junio me planteo hacer una ruta Nueva York-Finisterre yendo hacia el Oeste. Desde el inicio del Nuevo Mundo hasta el final del Viejo haciendo hincapié en la figura de los exploradores españoles del área Asia-Pacífico. Siempre intento seguir las huellas de exploradores anteriores a mí.

 

¿Nunca te han dicho que de tu vida se puede hacer una buena película?

No lo sé, espero que la haga un actor más guapo que yo (risas).

 

¿Alguna preferencia?

 Achero Mañas me gusta, tiene talento.

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