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V.P. Valencia
Miércoles, 3 noviembre 2010
Ecología

En busca de la agricultura de antaño

Conocemos su vertiente ecológica de la mano del agricultor Silvestre Carceller y de Alejandro, que ha dejado su trabajo de comercial por una nueva vida dedicada al campo

[Img #11990]La evolución humana ha traído consigo un concepto, el ecologismo, que hace ya unas décadas grupos de ciudadanos propusieron como un freno necesario, con el objetivo de hacer posible un futuro sostenible y respetuoso con el entorno. El ecologismo parece decirnos al oído que hay que ser humildes y mirar atrás, retroceder un poco, hasta aquel punto olvidado en el que el hombre y la mujer hacía uso de la tierra, pero sabiendo que tiene unos límites, que en definitiva formamos parte de un ecosistema que tiene como elemento indispensable la palabra “equilibrio”. Hoy en día, ese paso hacia atrás se da en la agricultura, volviendo a las prácticas que, como dice Silvestre Carceller, “ya hacía mi abuelo, mi bisabuelo y mi tatarabuelo. Lo hacían los árabes desde que estaban aquí”.360gradospress acudió una tarde en la que se iba escondiendo el sol a una huerta de Vinalesa, en la comarca de l’Horta Nord de la provincia de Valencia.

 

Hemos abandonado tan sólo hace unos metros la carretera principal pero la atmósfera es totalmente distinta. Nos acompaña el silencio. Allí tiene Silvestre su huerto en el que, como señala, cultiva acelgas, lechugas o  escarolas. “Aún queda algo de verano como la berenjena, la judía y el tomate, pero ya está ahí la alcachofa, el puerro o la zanahoria. Tenemos  todo lo que se puede plantar  por temporada, hasta unos 30 ó 35 artículos”. Acudimos a él para que nos explique en qué consiste la agricultura ecológica.

 

Como muchos otros agricultores, él dio el salto del trabajo convencional al ecológico: “Yo empecé creyéndome lo que me enseñaban los ingenieros agrónomos en los cursillo de formación que hice. Me hablaban de agricultura industrial y estuve en un invernadero. Tuve la oportunidad de trabajar con un agricultor ecológico y vi que era algo muy distinto y me interesó, ya que era bueno para mí, la tierra, el entorno, para todos. Pasé toda la explotación a ecológica hace cinco años”, explica.

 

Plagas y compost

Sobre las diferencias del tratamiento, nos indica que “estamos muy limitados respecto al uso de químicos y los fertilizantes han de ser de origen animal, por lo que  estamos respetando los acuíferos que tenemos debajo. En ecológico volvemos un poquito atrás. Si hay plaga te fastidias y se va al compost. Si lo haces bien no vas a tener plaga. Se trata de darle las rotaciones adecuadas a la tierra y llevar a cabo buenas prácticas”.

 

Al ser preguntado sobre la actual oferta de productos que hay independientemente de la temporada en la que se esté apunta que “el tomate cultivado en verano con sus horas de sol y su calor está mucho más bueno que el cultivado en invierno aunque sea bajo plástico y en condiciones óptimas”. “Está demostrado que el producto ecológico es más rico en proteínas, vitaminas, minerales. Por ejemplo la diferencia es de hasta un 30% más de hierro en la lechuga. Tienden a hacer el producto todo uniforme, bonito y lo ultimo que importa es el sabor, algo que para nosotros es esencial”.

 

Para empezar a tener un pequeño huerto ecológico en casa, Silvestre recomienda que quien esté interesado se informe sobre cursillos de formación que imparten personas vinculadas al mundo ecológico. “Luego hay que empezar con poco o ayudando a alguien”.

 

De la ciudad al campo

Precisamente muy cerca de Silvestre se encuentra un joven de la ciudad de Valencia que le ayuda en la tarea agrícola. Se llama Alejandro y ha cambiado radicalmente su vida: ha dejado su puesto de comercial  para dedicarse al campo. Nos cuenta que “no tengo ni idea de esto. Tras un proceso interior he decidido aprender a cultivar para ser autosuficiente”. Él ofrece trabajo y a cambio recibe conocimientos sobre la tierra y un cajón de productos. Su idea es tener su propio cultivo en un año. Es su primer día con Silvestre. Ha estado arrancando las tomateras. “Es una gozada estar yo sólo a las tres de la tarde en silencio absoluto. Quiero volver a conectar con la naturaleza”, dice. Además, colabora con otros agricultores de la Comunidad Valenciana. Días atrás estuvo trabajando en Chiva y se llevó a casa 15 litros de mosto.

 

Adiós intermediarios, bienvenido el ‘boca a boca’

Los sábados los clientes de Silvestre compran al detalle y los martes pasan a recoger una caja estipulada con un precio y peso cerrado. Él recomienda este tipo de compra “sin intermediarios” si optamos por lo ecológico. “Funciona mejor el boca a boca. Si conoces al productor tienes más garantías”, señala, aunque apunta que  respecto a la venta en tiendas podemos fijarnos en la etiqueta del “Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana que certifica que cultivamos productos ecológicos. Si detectan presencia de químicos te quitan la licencia que cuesta tres años de conseguir”.

 

A la pregunta de si es posible vivir con este tipo de agricultura en detrimento de la industrial debido al crecimiento de la población, no duda en señalar que “siempre se ha vivido así y no tenemos ahora por qué variar. Si alimentaba a nuestro abuelo ¿por qué no ahora?”.

 

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1 Comentario
Susana Lluna
Fecha: Jueves, 18 noviembre 2010 a las 11:46
Llevo unos meses comiendo de la huerta de Silvestre y la verdad es que el sabor, color y olor de las hortalizas y verduras no tienen nada que ver con la verdura que venden en los lugares habituales. Además, no hay intermediarios, ni pesticidas y mis hijos disfrutan saludando al burro que les ayuda a abonar los campos. Un verdadero placer comprar y comer directamente en/del campo. Lo recomiendo.
Estupendo artículo.

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